La compañía de Sam Altman analiza una nueva inyección de capital que podría llevar su valuación hasta U$S 1,2 billones, mientras posterga su salida a Bolsa. El crecimiento de ingresos tras GPT-5.6 y Astra vuelve a despertar el interés de grandes inversores.
OpenAI volvió a quedar en el centro de las apuestas financieras por la inteligencia artificial. La compañía detrás de ChatGPT mantuvo conversaciones preliminares con grandes inversores para levantar una nueva ronda de financiamiento privado que podría llevar su valuación hasta aproximadamente U$S 1,2 billones, antes de una eventual salida a Bolsa.
La información fue publicada por Financial Times, que citó a personas familiarizadas con las conversaciones. Según esas fuentes, las negociaciones todavía se encuentran en una etapa inicial y tanto el monto de la operación como la valuación podrían modificarse durante los próximos meses.
La eventual ronda también está vinculada con el calendario de la IPO de OpenAI. Una de las personas consultadas señaló que la decisión de avanzar con el financiamiento privado y su momento dependerán de cuándo la compañía decida finalmente comenzar a cotizar públicamente.
El dato aparece pocos meses después de una de las mayores operaciones de financiamiento de la historia de la compañía. En marzo, OpenAI consiguió U$S 122.000 millones en una ronda que elevó su valuación, incluyendo el nuevo capital, hasta U$S 852.000 millones.
Una nueva operación a U$S 1,2 billones implicaría, por lo tanto, un salto considerable respecto de aquella valuación.
Más ingresos después de GPT-5.6
El renovado interés de los inversores llega después de un período en el que OpenAI consiguió acelerar nuevamente el crecimiento de sus productos.
La compañía lanzó GPT-5.6 en julio y Astra a comienzos de septiembre, dos productos que, según una persona familiarizada con las cuentas de OpenAI, impulsaron el crecimiento de los ingresos.
Los ingresos anualizados de la compañía superaron los U$S 40.000 millones el mes pasado después de registrar un salto del 20% tras el lanzamiento de GPT-5.6.
El desempeño resulta especialmente relevante porque OpenAI había comenzado el año a un ritmo relativamente más lento, mientras su rival Anthropic consiguió avanzar en términos de valuación. La compañía desarrolladora de Claude llegó a una valuación post-money de U$S 965.000 millones, según el reporte.
Anthropic también aparece como un competidor financiero cada vez más relevante. De acuerdo con el Financial Times, la empresa está encaminada a registrar su segundo trimestre consecutivo de rentabilidad ajustada y podría salir a Bolsa tan pronto como octubre, con una valuación cercana a U$S 2 billones.
El costo de entrenar los modelos
Detrás de las necesidades de financiamiento de OpenAI aparece uno de los principales desafíos económicos de la carrera por la inteligencia artificial: el enorme volumen de capital necesario para entrenar y operar modelos cada vez más avanzados.
OpenAI gastó U$S 34.000 millones durante el año pasado, de acuerdo con información citada por el medio británico. Una de las personas familiarizadas con la situación afirmó que la compañía “necesita capital”, en referencia a los miles de millones de dólares consumidos en los últimos años para desarrollar sus modelos.
La empresa, sin embargo, sostiene que dispone de recursos suficientes después de la ronda de marzo.
Una nueva ronda privada permitiría además que algunos de sus inversores históricos aumenten su participación. Entre ellos aparecen SoftBank y Thrive Capital, que podrían aprovechar una nueva operación para incrementar su exposición a OpenAI.
El costo para esos inversores sería prolongar la espera para obtener los retornos que esperan de una eventual salida a Bolsa.
La compañía presentó de manera confidencial su documentación preliminar para una IPO en junio, pero posteriormente retrasó el calendario de la operación. El CEO Sam Altman afirmó el sábado que una cotización pública antes de 2027 es poco probable.
El propio Altman había señalado anteriormente que sería un “momento poco aconsejable” para salir a Bolsa, en un contexto marcado por las crecientes preocupaciones sobre los riesgos existenciales asociados con la inteligencia artificial.
La posibilidad de una nueva ronda privada introduce así una alternativa para OpenAI: conseguir más capital sin recurrir todavía a los mercados públicos.
Para los inversores, el atractivo está ligado a una compañía que logró superar los U$S 40.000 millones de ingresos anualizados y acelerar nuevamente su crecimiento después de los lanzamientos recientes. Para OpenAI, en cambio, el desafío consiste en financiar el costo de una carrera tecnológica que exige cada vez más capacidad de cómputo y recursos.
Por ahora, no existe una decisión definitiva sobre la nueva ronda. Las conversaciones son preliminares y la valuación de U$S 1,2 billones es una referencia que podría cambiar. Lo que sí queda expuesto es la magnitud financiera que alcanzó la competencia por la inteligencia artificial: mientras OpenAI demora su IPO, los inversores privados continúan evaluando cuánto vale apostar por la compañía que creó ChatGPT.

