Un estudio con 5.403 adultos y 78.542 artículos periodísticos en Estados Unidos muestra que las mujeres usan menos la inteligencia artificial, reciben menos apoyo laboral y tienen menor visibilidad como expertas. La investigación, financiada por Pivotal, de Melinda French Gates, plantea desafíos para empresas, desarrolladores y medios.
La expansión de la inteligencia artificial generativa no está distribuyendo sus oportunidades de manera uniforme. Mientras las empresas incorporan herramientas para automatizar tareas y transformar procesos, una investigación con participación de Harvard Kennedy School identifica una brecha de género que atraviesa el uso, la capacitación, la confianza y la representación pública de esta tecnología.
El informe Are Women Being Left Out of AI? —“¿Las mujeres están quedando afuera de la IA?”— advierte que la desigualdad no termina en los equipos técnicos: también aparece entre quienes reciben apoyo para utilizar estas herramientas y quienes son reconocidos como autoridades para explicar sus alcances.
La investigación tuvo como investigadores principales a Nancy Gibbs y Matthew Baum, de Harvard Kennedy School. Laura Manley, Allison Wan y Brian Friedberg fueron sus investigadores líderes y coautores. El financiamiento provino de Pivotal, el grupo de organizaciones fundado por Melinda French Gates.
Una brecha que va más allá del primer contacto
El trabajo combina una encuesta del Civic Health of Institutions Project (CHIP50) a 5.403 adultos estadounidenses, realizada en julio de 2026; registros anónimos de navegación del National Internet Observatory (NIO); y un análisis de 78.542 noticias sobre IA publicadas entre julio de 2025 y junio de 2026.
Los paneles de navegación comprendieron 5.513 adultos entre julio de 2024 y diciembre de 2025, y otros 1.951 entre el 13 de julio y el 10 de agosto de 2026.
En la encuesta, el 29% de las mujeres afirmó no haber utilizado nunca IA, frente al 22% de los hombres. Otro 28% dijo haberla probado, pero usarla rara vez, contra el 21% masculino.
La relación se invierte entre los usuarios más frecuentes: el uso ocasional alcanza al 24% de las mujeres y al 27% de los hombres; el habitual, al 16% y al 25%, respectivamente. Quienes crean o personalizan flujos de trabajo y automatizaciones representan el 3% femenino y el 5% masculino.
Los registros de navegación aportan una distinción importante: no muestran diferencias estadísticamente significativas entre géneros en haber utilizado alguna vez IA desde computadoras. Sin embargo, entre quienes la usaron, los hombres destinaron a estas herramientas el 4,6% de su tiempo de navegación, frente al 2,9% de las mujeres.
La diferencia aparece, por lo tanto, no sólo en el acceso inicial, sino también en la intensidad de utilización.
Capacitación desigual y mayor exposición laboral
Para las compañías, uno de los hallazgos más relevantes está en las condiciones de adopción. Las trabajadoras reportan menor acceso a capacitación, mentoría e incentivos para incorporar IA.
Estas formas de apoyo están asociadas con mayor uso, confianza y valor percibido en ambos géneros. El estudio identifica una asociación, no demuestra por sí solo una relación causal, y señala que algunas diferencias persisten incluso entre quienes reciben acompañamiento.
El escenario adquiere otra dimensión al considerar la automatización. Según la investigación citada por el informe, el 4,7% del empleo femenino mundial pertenece a las ocupaciones de mayor exposición a la IA generativa, frente al 2,4% masculino. En los países de ingresos altos, las proporciones llegan al 9,6% y al 3,5%.
La concentración de mujeres en tareas administrativas ayuda a explicar esa exposición, que no equivale automáticamente a pérdida de puestos.
Otro estudio citado encontró que, después del lanzamiento de ChatGPT, las mejoras de productividad de los investigadores hombres superaron las de las mujeres por más de seis puntos porcentuales. Datos laborales también mostraron que el 65% de los hombres había probado la herramienta, contra el 47% de las mujeres.
Los hombres dominan titulares y fuentes expertas
El desequilibrio también aparece en quién cuenta la transformación tecnológica. En las noticias analizadas, los hombres fueron mencionados en titulares 14,6 veces más que las mujeres.
Entre las personas que aparecieron en al menos cinco titulares, hubo 219 hombres y 34 mujeres. Los hombres concentraron el 93,6% de las menciones de ese conjunto; las mujeres, el 6,4%.
El análisis de los textos identificó 252.233 fuentes citadas o parafraseadas. De ellas, 124.004 —el 49,2%— correspondieron a personas consultadas por su autoridad, cargo o conocimiento. Los hombres fueron citados 4,3 veces más: representaron el 70,1%, frente al 16,2% femenino y un 13,6% sin género identificado.
Al retirar las fuentes seleccionadas por su posición —como ejecutivos, fundadores, funcionarios e inversores— quedaron 16.355 personas consultadas estrictamente por sus conocimientos. Entre aquellas con género identificado, la participación femenina subió del 18,8% al 24,8%, todavía por debajo del aproximadamente 29% de mujeres entre quienes declaraban habilidades de ingeniería en IA, según datos de 2025 del Foro Económico Mundial citados por el informe.
Confianza baja, no sólo menor entusiasmo
La desconfianza atraviesa a ambos géneros. Ninguno de los grupos evaluados reúne la confianza de una mayoría para brindar información fiable sobre IA.
Los expertos técnicos obtuvieron el respaldo del 32% de las mujeres y el 40% de los hombres; los investigadores independientes, del 30% y el 35%. En cambio, los líderes empresariales y CEO alcanzaron apenas el 6% y el 9%. El 23% de las mujeres no confía en ninguno de los grupos consultados, frente al 15% masculino.
La privacidad constituye la principal barrera para aumentar el uso: la mencionó el 40% de las mujeres y el 34% de los hombres. La desconfianza en las respuestas de la IA alcanzó al 34% y al 30%.
Menor seguridad tampoco significa necesariamente menor conocimiento. Ante 12 preguntas factuales, las mujeres acertaron un promedio de 6,3 y los hombres, 7,1; pero ellas también cometieron menos errores: 1,6 contra 2,0. Respondieron “no estoy segura” con mayor frecuencia: 4,0 preguntas frente a 2,9.
Visibilidad y oportunidades de negocio
Daniela Amodei fue reconocida por el 49% de los encuestados, mientras Fei-Fei Li y Mira Murati alcanzaron el 46%. Sam Altman llegó al 64%; Jensen Huang y Dario Amodei, al 50% cada uno.
El informe no propone aumentar el uso o la confianza como objetivos en sí mismos. Plantea garantizar participación: oportunidades equivalentes para comprender la tecnología, decidir cuándo aporta valor e influir en su desarrollo.
Para empresas y emprendedores, el desafío excede sumar usuarios. Incluye revisar quién recibe capacitación, qué necesidades orientan los productos y quién participa en las decisiones. Los resultados corresponden a Estados Unidos y se concentran en personas identificadas como mujeres u hombres: las muestras no permiten conclusiones fiables sobre otras identidades de género.

