Apple logra que la Justicia obligue a OpenAI a entregar documentos por una demanda sobre secretos comerciales

Un juez federal de Estados Unidos ordenó a OpenAI entregar registros de entrevistas a exempleados de Apple que buscaban puestos en hardware de consumo y robótica. La decisión se produce en medio de una disputa por presunto robo de información confidencial y los planes de OpenAI para desarrollar dispositivos propios.

OpenAI deberá entregar a Apple documentación relacionada con entrevistas laborales a antiguos empleados de la compañía tecnológica, luego de que un juez federal de Estados Unidos autorizara un acceso acelerado a esos materiales en el marco de una demanda por presunto robo de secretos comerciales.

La resolución fue dictada por el juez federal Edward Davila, quien concedió parte de las solicitudes presentadas por Apple en el litigio iniciado en julio de 2026. La empresa busca obtener documentación que permita determinar si información confidencial de sus operaciones y desarrollos tecnológicos fue utilizada indebidamente por exempleados que luego se incorporaron a OpenAI.

Los documentos autorizados incluyen materiales asociados con entrevistas a antiguos trabajadores de Apple que se postularon para puestos en los equipos de hardware de consumo y robótica de OpenAI. Entre ellos podrían figurar listas de verificación, guías, instrucciones, manuales, guiones de entrevistas, presentaciones técnicas y registros que permitan establecer si durante esas conversaciones se mencionaron tecnologías o componentes de Apple.

El tribunal estableció dos plazos para la entrega: cinco días para los materiales que OpenAI ya había recopilado y 14 días para el resto de la documentación comprendida en el pedido.

La decisión representa un avance para Apple en su intento de reunir pruebas sobre las prácticas de contratación de OpenAI, aunque el juez no aceptó todas las solicitudes de acceso acelerado formuladas por la compañía.

La disputa por la información confidencial de Apple

En la demanda presentada en julio, Apple acusó a OpenAI de mantener un patrón de apropiación de secretos comerciales. Entre las alegaciones, sostuvo que exempleados habrían utilizado computadoras portátiles de Apple para descargar archivos y materiales confidenciales relacionados con tecnologías, funciones y productos que todavía no habían sido anunciados.

Según la presentación judicial de Apple, esos materiales incluían especificaciones técnicas, presentaciones de ingeniería e información exclusiva sobre proyectos en desarrollo.

La compañía también alegó que algunos antiguos empleados de Apple que ya trabajaban en OpenAI habrían orientado a otros trabajadores interesados en cambiar de empresa sobre qué información llevar a las entrevistas de selección.

Las acusaciones forman parte de la controversia judicial y no constituyen, por sí mismas, una determinación definitiva de responsabilidad. La documentación que se entregue y las declaraciones que se obtengan durante el proceso podrían ayudar a esclarecer los hechos.

Además de los materiales de contratación, Davila autorizó el acceso a mensajes privados intercambiados mediante LINE, una aplicación de mensajería, entre personas mencionadas en el expediente. Entre ellas se encuentran los empleados de OpenAI Chang Liu y Alyssa Peng.

El juez también aprobó que Apple tome declaración a Liu, Peng y Tang Yew Tan, director de hardware de OpenAI. Los tres trabajaron anteriormente en Apple.

Estas medidas permitirán a la empresa profundizar en las comunicaciones y los procesos de contratación vinculados con antiguos integrantes de sus equipos, aunque el alcance de la investigación seguirá sujeto a los límites establecidos por el tribunal.

El hardware de OpenAI, detrás de la disputa

El litigio adquiere una dimensión estratégica porque OpenAI está desarrollando un dispositivo de hardware para consumidores. Si ese producto logra convertirse en una parte importante de la vida cotidiana y de la manera en que las personas utilizan software y servicios digitales, podría competir en el futuro con el iPhone o con los teléfonos inteligentes en general.

La compañía busca expandir su presencia más allá de los servicios de inteligencia artificial accesibles mediante aplicaciones y navegadores. En ese contexto, la contratación de profesionales con experiencia en hardware, diseño de productos e ingeniería constituye un componente relevante de sus planes.

Sin embargo, el juez no autorizó a Apple a acceder de forma acelerada a toda la información que había solicitado sobre las investigaciones y desarrollos de OpenAI. En particular, rechazó por el momento el pedido de documentación específica sobre acabados metálicos y administración de energía, además de varias solicitudes más amplias relacionadas con la investigación de hardware de OpenAI y los proyectos que sus antiguos empleados desarrollaron después de incorporarse a la compañía.

La resolución no cierra definitivamente esa posibilidad. Davila dejó abierta la opción de que Apple presente solicitudes más acotadas y vuelva a pedir acceso a esos materiales.

La distinción es importante: el tribunal autorizó la entrega de documentación vinculada con entrevistas laborales y determinadas comunicaciones privadas, pero no habilitó un acceso generalizado a la investigación y el desarrollo de OpenAI.

Una disputa que puede influir en los planes de producto

El caso enfrenta a dos compañías con intereses cada vez más próximos en el terreno de la tecnología de consumo. Apple cuenta con una posición consolidada en dispositivos y ecosistemas de software, mientras OpenAI busca ampliar el alcance de sus sistemas de inteligencia artificial mediante nuevas formas de interacción con los usuarios.

Para Apple, la demanda busca esclarecer si se utilizaron indebidamente sus secretos comerciales. Para OpenAI, la controversia se desarrolla mientras trabaja en productos de hardware que podrían ampliar su presencia en el mercado de consumo.

Por ahora, la decisión judicial obliga a entregar una parte de la documentación solicitada, pero no resuelve el fondo de las acusaciones. El próximo paso será analizar los materiales, las comunicaciones y las declaraciones autorizadas por el juez, mientras Apple mantiene abierta la posibilidad de volver a solicitar acceso a información técnica que quedó fuera de esta primera resolución.

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