La compañía de Jensen Huang participará en la nueva oferta de capital de Meta, que busca recaudar hasta U$S 95.000 millones para financiar su expansión en inteligencia artificial. El acuerdo también profundizará el trabajo conjunto sobre Muse y su familia de modelos, con foco en mejorar el entrenamiento y la ejecución de sistemas de IA.
Nvidia apuesta por el crecimiento de Meta en inteligencia artificial con una inversión de U$S 3.000 millones y una alianza tecnológica que tendrá a Muse como uno de sus ejes centrales. El fabricante de chips participará en la oferta de acciones anunciada por la empresa de Mark Zuckerberg, que busca conseguir capital para ampliar su infraestructura informática y avanzar en nuevas aplicaciones de IA.
La inversión se produce después de que Meta Platforms anunciara un plan para recaudar hasta U$S 95.000 millones. La compañía prevé comenzar con una oferta inicial de U$S 35.000 millones en acciones ordinarias y preferentes, destinada a financiar su agresiva expansión de infraestructura para inteligencia artificial.
Nvidia confirmó su compromiso de invertir U$S 3.000 millones en esa operación. Según el anuncio, la alianza también permitirá ampliar el trabajo conjunto sobre Muse y la familia de modelos asociados, con el objetivo de mejorar el rendimiento tanto del entrenamiento como de la inferencia, el proceso mediante el cual un modelo utiliza lo aprendido para responder consultas o ejecutar tareas.
Muse y los agentes de IA, en el centro de la estrategia
La colaboración refleja el interés de Nvidia en el desarrollo de sistemas capaces de ir más allá de los chatbots tradicionales y realizar tareas con mayor autonomía. Jensen Huang, CEO de Nvidia, definió a los agentes de inteligencia artificial como un nuevo paradigma informático.
“Los agentes de IA representan un nuevo paradigma de computación: software que comprende nuestros objetivos, razona, utiliza herramientas y realiza tareas en nuestro nombre”, afirmó Huang en un comunicado.
Para Meta, Muse forma parte de sus iniciativas para ampliar las aplicaciones de inteligencia artificial dirigidas a los consumidores. La compañía está invirtiendo de manera intensiva en capacidad de cómputo y en el desarrollo de sus modelos, mientras busca integrar nuevas funcionalidades en su familia de aplicaciones.
El anuncio no detalla el calendario de los próximos desarrollos de Muse ni cuantifica las mejoras de rendimiento que esperan conseguir Nvidia y Meta. Sí establece que el trabajo conjunto se concentrará en optimizar el entrenamiento y la inferencia de los modelos.
Meta busca hasta U$S 95.000 millones para financiar su expansión
El plan de financiación anunciado por Meta contempla una oferta inicial de U$S 35.000 millones, integrada por aproximadamente U$S 22.500 millones en acciones ordinarias Clase A y U$S 12.500 millones en acciones preferentes convertibles obligatorias Serie A.
La compañía también informó que sus principales proveedores de chips —Nvidia, AMD y Broadcom— manifestaron interés en comprar hasta U$S 5.000 millones en acciones en conjunto. La participación confirmada de Nvidia, por U$S 3.000 millones, forma parte de ese escenario de financiación.
Meta señaló que el capital obtenido respaldará el crecimiento de su negocio principal y las oportunidades emergentes vinculadas con la inteligencia artificial. Entre las áreas mencionadas figuran su familia de aplicaciones, los agentes de IA Muse y la ampliación de su infraestructura tecnológica.
La operación muestra cómo las grandes compañías del sector están combinando inversiones en infraestructura, desarrollo de modelos y acuerdos estratégicos para acelerar sus proyectos de inteligencia artificial. Nvidia, además de suministrar tecnología clave para el cómputo de IA, pasa a participar directamente en el capital de uno de sus principales clientes.
Para Meta, el desafío será convertir las inversiones en capacidad tecnológica y nuevos modelos en productos y servicios que amplíen el uso de la IA. Para Nvidia, la alianza refuerza su vínculo con una de las mayores plataformas tecnológicas del mundo en un momento en que la demanda de infraestructura para inteligencia artificial sigue impulsando las estrategias de las grandes empresas.

