La compañía evalúa respaldar los préstamos de Nscale para construir un campus de inteligencia artificial en Virginia Occidental. La operación profundizaría sus vínculos financieros con el proveedor de infraestructura y ayudaría a asegurar un contrato de U$S 44.600 millones con Anthropic.
Nvidia está negociando una operación que podría convertirla en garante de miles de millones de dólares en deuda destinada a financiar la construcción de un centro de datos de inteligencia artificial de Nscale en Virginia Occidental, Estados Unidos. La iniciativa busca facilitar el acceso al capital necesario para cubrir los costos de construcción y electricidad de un proyecto que tiene a Anthropic como principal cliente.
La información fue publicada inicialmente por The Information y posteriormente corroborada por Bloomberg. Según los reportes, Nvidia estudia ofrecer una garantía de valor residual: si Nscale incumple sus compromisos de pago durante la construcción, la fabricante de chips podría intervenir, asumir temporalmente el control de las instalaciones y buscar un comprador y un nuevo inquilino.
En la práctica, Nvidia actuaría como una especie de codeudora de los préstamos de uno de sus clientes. La propuesta representa un paso más en la participación financiera de la compañía en el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial. Hasta ahora, su respaldo a proveedores de servicios de computación en la nube se había concentrado principalmente en contratos de alquiler y compras de chips, no en los costos de construcción de instalaciones.
Un contrato de U$S 44.600 millones y un segundo proyecto en negociación
La dimensión del compromiso está vinculada con el acuerdo firmado entre Anthropic y Nscale. Según la documentación presentada por Nscale ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) en el marco de su preparación para salir a bolsa, Anthropic firmó un contrato por U$S 44.600 millones para el primer edificio del campus de Virginia Occidental.
La instalación tendrá una capacidad de 460 megavatios y se espera que utilice los chips de próxima generación Vera Rubin de Nvidia. Además, ambas compañías mantienen conversaciones para un segundo acuerdo, estimado en aproximadamente U$S 45.000 millones, destinado a otro edificio del complejo.
Para Nscale, el proyecto es especialmente importante porque la empresa busca ingresar al mercado bursátil con una valuación de hasta U$S 35.000 millones. Sin embargo, su capacidad para concretar los ambiciosos planes de expansión de infraestructura genera interrogantes entre los inversores.
La compañía todavía está lejos de alcanzar la escala de procesamiento que proyecta. En agosto tenía alrededor de 25.000 chips avanzados de inteligencia artificial en funcionamiento, frente a los casi 500.000 que planea desplegar.
El desarrollo de Virginia Occidental también enfrentó dificultades locales. El escurrimiento de agua desde el terreno de construcción provocó inundaciones en viviendas cercanas en más de una ocasión. Recién en septiembre, después de meses de negociaciones, el proyecto obtuvo la certificación estatal necesaria.
A esas complicaciones se sumó la decisión de Microsoft de retirarse este mes de un emplazamiento previsto para Nscale en Inglaterra, luego de que el acceso a la energía de la red eléctrica para ese desarrollo fuera postergado hasta la década de 2030.
Nvidia amplía su exposición financiera al negocio de la IA
La posible garantía se inscribe en una estrategia de mayor alcance. Según The Information, Nvidia ya extendió aproximadamente U$S 170.000 millones en inversiones y respaldo crediticio a proveedores de infraestructura de nube especializada en inteligencia artificial y grandes clientes.
Dentro de ese monto se encuentra un compromiso de financiación convertible de U$S 1.000 millones para Nscale, anunciado en septiembre.
Este tipo de compañías, conocidas como neoclouds, alquilan capacidad de procesamiento para inteligencia artificial, pero no cuentan necesariamente con un negocio central que genere grandes reservas de efectivo. Su crecimiento depende de inversiones muy elevadas en chips, energía y centros de datos, lo que las vuelve particularmente sensibles a las condiciones del mercado financiero.
La presión ya se refleja en sus cotizaciones. Según CNBC, las acciones de CoreWeave, Nebius e IREN habían caído más de un 30% durante octubre, hasta la semana previa a la publicación del informe.
Para Nvidia, respaldar a Nscale tendría una doble utilidad: ayudaría a mantener en marcha un proyecto de infraestructura de gran escala y permitiría asegurar un cliente relevante para sus chips. Anthropic es uno de los mayores compradores de capacidad de computación para inteligencia artificial, aunque distribuye sus inversiones en infraestructura entre distintos fabricantes de procesadores.
Un inversor citado por The Information consideró que la participación de Anthropic probablemente explica el interés de Nvidia en evitar que el proyecto de Nscale se detenga.
El riesgo financiero también alcanza a Anthropic
Las negociaciones se producen mientras Anthropic enfrenta sus propios interrogantes sobre cómo financiar la rápida expansión de su infraestructura. La compañía presentó esta semana documentación para iniciar su proceso de salida a bolsa, pero su futura capacidad de endeudamiento también está bajo observación.
Blackstone advirtió a sus inversores que Anthropic podría recibir una calificación crediticia por debajo del grado de inversión después de su oferta pública inicial. Una evaluación de ese tipo encarecería sus préstamos y podría llevarla a depender todavía más de socios financieramente sólidos para respaldar sus compromisos.
La operación que analiza Nvidia muestra hasta qué punto la expansión de la inteligencia artificial depende de una compleja red de acuerdos entre desarrolladores de modelos, fabricantes de chips, proveedores de nube e inversores.
El crecimiento de la demanda de capacidad de procesamiento exige inversiones multimillonarias, pero también plantea una pregunta cada vez más relevante para el sector: quién está dispuesto a asumir el riesgo financiero de construir la infraestructura necesaria para sostener la próxima etapa de la inteligencia artificial.

