Meta acelera despidos mientras Zuckerberg apuesta miles de millones a la IA

La compañía iniciará una nueva ola de recortes que afectará a unas 8.000 personas, al mismo tiempo que incrementa sus inversiones en IA hasta U$S 145.000 millones. Dentro de Meta crece la tensión por el impacto de la automatización y la cultura interna.

La carrera global por la inteligencia artificial está transformando no solo los productos tecnológicos, sino también la estructura laboral de las grandes empresas del sector. Y una de las compañías donde ese cambio se vive con mayor intensidad es Meta, el gigante liderado por Mark Zuckerberg.

La empresa comenzará esta semana una nueva ronda de despidos masivos que podría eliminar alrededor de 8.000 puestos de trabajo, equivalentes al 10% de su plantilla. Además, Meta canceló planes para cubrir otras 6.000 vacantes abiertas, según documentos internos citados por CNBC.

El ajuste se produce en paralelo con una agresiva expansión de sus inversiones en inteligencia artificial. El mes pasado, Meta elevó su proyección de gastos de capital para 2026 en hasta U$S 10.000 millones adicionales, llevando el total previsto a un máximo de U$S 145.000 millones.

La diferencia respecto de los recortes de 2022 y 2023 es el tono. En noviembre de 2022, cuando Meta anunció el despido de 11.000 empleados —que luego se ampliarían hasta 21.000— Zuckerberg asumió públicamente la responsabilidad. “Me equivoqué y asumo la responsabilidad”, había dicho entonces a los trabajadores, en plena caída de las acciones de la compañía.

Ahora, el mensaje corporativo es muy distinto. Según comunicó Meta internamente, los nuevos recortes forman parte de “un esfuerzo continuo para operar de manera más eficiente y compensar las otras inversiones que estamos realizando”.

La inteligencia artificial cambia las prioridades

La presión por competir en IA está modificando el ADN de las grandes tecnológicas. Mientras los mercados financieros premian a las compañías que muestran liderazgo en inteligencia artificial, las empresas buscan liberar recursos para financiar centros de datos, chips, infraestructura y modelos avanzados.

En el caso de Meta, la compañía ya había reducido alrededor de 1.000 puestos en Reality Labs durante enero y posteriormente realizó más recortes vinculados a moderación de contenido y contratistas externos.

La directora financiera de Meta, Susan Li, reconoció recientemente que la empresa todavía no sabe “cuál será el tamaño óptimo de la compañía en el futuro”. Además, explicó que Meta continúa subestimando las necesidades de infraestructura para IA. “Nuestra experiencia hasta ahora es que seguimos subestimando nuestras necesidades de cómputo incluso mientras incrementamos significativamente la capacidad”, señaló.

El fenómeno excede ampliamente a Meta. Según datos de Layoffs.fyi citados en el informe, durante 2026 ya hubo cerca de 110.000 despidos en 137 compañías tecnológicas. En todo 2025, la cifra había rondado los 125.000 recortes.

Para muchos inversores, sin embargo, el ajuste laboral es visto como una consecuencia lógica de la automatización. Umesh Ramakrishnan, director de estrategia de la firma Kingsley Gate, explicó: “Ahora el mundo entiende que los trabajos están siendo reemplazados por máquinas y, si una empresa no hace eso, los accionistas empiezan a molestarse”.

El clima interno se deteriora

Dentro de Meta, el clima es cada vez más complejo. Empleados actuales y exempleados describieron una sensación creciente de incertidumbre y desgaste, alimentada además por rumores de nuevas rondas de despidos durante agosto y hacia finales de año.

La situación coincide con un cambio profundo en la cultura corporativa impulsado por la IA. Según el reporte, Meta implementó recientemente una herramienta interna llamada MCI (Model Capability Initiative), diseñada para recopilar datos sobre la actividad de los empleados, incluyendo movimientos del mouse y pulsaciones de teclado, con el objetivo de entrenar sistemas de inteligencia artificial capaces de automatizar tareas de programación y trabajo de oficina.

La reacción interna fue inmediata. Algunos trabajadores calificaron la iniciativa como “distópica” y comenzaron una petición online para exigir el cierre del proyecto. “Recolectar y reutilizar este tipo de datos genera serias preocupaciones sobre privacidad, consentimiento y confianza en el lugar de trabajo”, señala el documento firmado por empleados.

El deterioro del clima laboral también empieza a reflejarse en plataformas de evaluación interna. Según datos de Blind, una red profesional anónima utilizada por trabajadores tecnológicos, la valoración general de Meta cayó 25% respecto del pico alcanzado en 2024, mientras que la percepción sobre su cultura corporativa retrocedió 39%.

Wall Street sigue esperando resultados

A pesar de las inversiones multimillonarias, los mercados todavía no terminan de convencerse de la estrategia de Meta en inteligencia artificial. Las acciones de la empresa acumulan una caída cercana al 7% en lo que va del año y muestran un desempeño inferior frente a otros gigantes tecnológicos, salvo Microsoft.

Parte de las dudas giran en torno al liderazgo del nuevo jefe de IA de Meta, Alexandr Wang, y sobre la capacidad real de la empresa para competir frente a compañías como OpenAI, Google o Anthropic.

Mientras tanto, la industria tecnológica parece avanzar hacia una nueva etapa: menos empleados, más automatización y una dependencia cada vez mayor de la inteligencia artificial como motor de crecimiento. En Meta, ese futuro ya empezó.

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