La startup de inteligencia artificial Manus, adquirida por Meta por U$S 2.000 millones, evalúa recomprar parte de la operación tras la presión del gobierno chino, que cuestiona la transferencia de tecnología estratégica a Estados Unidos.
La relación entre Meta y la startup de inteligencia artificial Manus se transformó en uno de los casos más sensibles de la nueva guerra tecnológica entre Estados Unidos y China. Apenas meses después de anunciar una adquisición valuada en U$S 2.000 millones, los fundadores de Manus ya analizan cómo revertir parcialmente la operación tras la intervención de Beijing.
Según reveló Bloomberg, Xiao Hong, Ji Yichao y Zhang Tao —los tres cofundadores de Manus— mantienen conversaciones preliminares para recaudar alrededor de U$S 1.000 millones de inversores externos con el objetivo de recomprar parte del negocio y cumplir con la exigencia de las autoridades chinas de deshacer la adquisición.
El plan contemplaría estructurar a Manus como una empresa conjunta china antes de avanzar eventualmente hacia una oferta pública inicial en Hong Kong.
La operación que encendió las alarmas en Beijing
La historia de Manus fue meteórica. La compañía se convirtió en una de las startups más observadas del sector de IA agentica luego de presentar en marzo de 2025 una demostración viral de su agente general de inteligencia artificial.
Poco después, su empresa matriz Butterfly Effect levantó U$S 75 millones en una ronda liderada por Benchmark. Ese movimiento ya había despertado atención regulatoria en Estados Unidos, pero el verdadero conflicto llegó cuando Meta anunció la compra de Manus por U$S 2.000 millones el 29 de diciembre de 2025.
Para China, el problema no fue solamente financiero. Manus había nacido en territorio chino, aunque luego trasladó sus oficinas centrales y parte de su equipo clave a Singapur para facilitar la adquisición por parte de la compañía de Mark Zuckerberg.
Las autoridades chinas interpretaron el acuerdo como una transferencia potencialmente sensible de talento y tecnología avanzada de inteligencia artificial hacia Estados Unidos.
El 8 de enero de 2026, el Ministerio de Comercio de China anunció una investigación sobre la operación por posibles violaciones relacionadas con exportación tecnológica e inversión extranjera. Finalmente, el 27 de abril, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma ordenó deshacer el acuerdo.
Un caso sin precedentes en la industria tecnológica
Revertir una adquisición multimillonaria pocos meses después de concretarse es extremadamente inusual, especialmente en el sector tecnológico global.
El problema para Manus y Meta es que gran parte de la integración ya ocurrió. Empleados de la startup se incorporaron formalmente a Meta, las oficinas en Singapur comenzaron a operar dentro de la estructura de la empresa estadounidense y los inversores originales —entre ellos Tencent, ZhenFund y HSG— ya cobraron sus participaciones.
Además, parte de la tecnología desarrollada por Manus ya habría sido integrada a los sistemas de inteligencia artificial de Meta, lo que vuelve todavía más complejo cualquier intento de separación técnica.
De acuerdo con personas familiarizadas con las negociaciones, algunos inversores siguen interesados en participar de una eventual recompra porque Manus proyectaba generar cerca de U$S 1.000 millones de ingresos durante este año.
La tensión geopolítica detrás de la inteligencia artificial
El caso Manus refleja hasta qué punto la inteligencia artificial pasó a ser un asunto estratégico para los gobiernos.
China endureció en los últimos meses los controles sobre compañías tecnológicas nacionales que buscan capital estadounidense o intentan trasladar operaciones fuera del país. Beijing también incrementó la supervisión sobre empresas chinas que planean cotizar en Hong Kong o mover activos tecnológicos sensibles al exterior.
La preocupación central es evitar que modelos avanzados de IA, talento especializado o tecnologías consideradas estratégicas terminen fortaleciendo a competidores geopolíticos.
En paralelo, Meta acelera su propia carrera en inteligencia artificial frente a rivales como OpenAI, Google y Anthropic. La compra de Manus había sido interpretada como un movimiento clave para reforzar sus capacidades en agentes autónomos de IA.
Ahora, la operación amenaza con transformarse en un símbolo de las dificultades que enfrentan las empresas estadounidenses para adquirir startups tecnológicas con raíces chinas, incluso cuando las compañías ya operan fuera del territorio continental.
Por el momento, las conversaciones siguen en una etapa preliminar y todavía no está claro si los fundadores de Manus avanzarán definitivamente con la recompra parcial ni cómo Meta podría desarmar una integración que ya está en marcha.

