Las acciones vinculadas a inteligencia artificial cayeron con fuerza luego de que Broadcom no elevara sus proyecciones de ingresos por chips de IA, generando dudas sobre el ritmo de crecimiento del sector tecnológico más caliente del mercado.
Después de semanas de euforia prácticamente ininterrumpida alrededor de la inteligencia artificial, Wall Street finalmente encontró un motivo para frenar. Broadcom, una de las compañías más importantes del negocio global de semiconductores, presentó resultados trimestrales que superaron apenas las expectativas del mercado y desencadenó una fuerte corrección en las acciones vinculadas a la IA.
La reacción fue inmediata. Las acciones de Broadcom llegaron a desplomarse más de 15% en las primeras operaciones del mercado luego de que la compañía no modificara su ambiciosa —pero ya conocida— meta de ingresos por chips de inteligencia artificial para 2027.
Durante una conferencia con analistas, el CEO de la empresa, Hock Tan, afirmó que Broadcom mantiene su previsión de generar “más de U$S 100.000 millones” en ingresos vinculados a semiconductores de IA para el año fiscal 2027. El problema para Wall Street fue precisamente ese: los inversores esperaban una mejora de esa proyección tras el gigantesco aumento de inversiones anunciado recientemente por Alphabet, la empresa matriz de Google.
Hace apenas unos días, Alphabet sorprendió al mercado con una emisión de acciones superior a U$S 80.000 millones para financiar su expansión en infraestructura de inteligencia artificial. Broadcom es uno de sus principales proveedores estratégicos de chips y conectividad para centros de datos, por lo que muchos analistas esperaban señales aún más agresivas de crecimiento.
Sin embargo, Broadcom eligió mantener sus objetivos sin cambios y eso alcanzó para enfriar el entusiasmo que venía impulsando a todo el ecosistema de IA.
La corrección golpea a todo el sector tecnológico
La caída no quedó limitada a Broadcom. El llamado “AI complex”, es decir, el conjunto de compañías asociadas al boom de inteligencia artificial, también sufrió fuertes bajas.
Entre las empresas afectadas aparecieron nombres clave de la industria tecnológica como AMD, Arm Holdings, Qualcomm, Micron, Sandisk y Marvell Technology. Esta última venía de una suba explosiva después de que Jensen Huang, CEO de Nvidia, la describiera recientemente como “la próxima compañía de un billón de dólares”.
CrowdStrike, otra empresa que había mostrado un rally importante en las últimas semanas, también fue castigada por el mercado pese a haber superado estimaciones y mejorado sus proyecciones.
La corrección alcanzó incluso a los grandes índices bursátiles estadounidenses. Los futuros del Nasdaq Composite —el índice más expuesto al sector tecnológico— llegaron a caer 1,18%, mientras que el S&P 500 retrocedía 0,05%.
El movimiento resulta significativo porque el mercado venía de registrar seis cierres consecutivos récord impulsados principalmente por las expectativas alrededor de la inteligencia artificial.
Nvidia sigue siendo el centro del negocio
Aunque el mercado reaccionó negativamente, el trasfondo de la historia continúa mostrando un nivel de inversión gigantesco en IA. Empresas como Google, Microsoft, Meta, OpenAI, Anthropic y xAI están gastando cientos de miles de millones de dólares en centros de datos, energía y chips especializados.
En ese contexto, Nvidia sigue siendo el gran actor dominante del sector. Sus GPUs se convirtieron en el recurso más codiciado de la economía tecnológica moderna y empresas como Broadcom crecieron enormemente aprovechando esa ola.
Sin embargo, algunos inversores comienzan a preguntarse si el mercado no está adelantando demasiado rápido expectativas extremadamente optimistas.
La corrección de Broadcom parece reflejar precisamente esa inquietud: Wall Street ya no se conforma únicamente con crecimiento fuerte. Ahora exige señales de crecimiento explosivo y permanente.
¿Empieza una nueva etapa para la IA en bolsa?
El episodio también marca un posible cambio de clima para las acciones vinculadas a inteligencia artificial. Durante gran parte de 2025 y 2026, prácticamente cualquier empresa relacionada con IA recibió valuaciones récord y subas masivas en bolsa.
Ahora el mercado parece comenzar a distinguir entre compañías capaces de sostener ingresos concretos y aquellas que simplemente se beneficiaban del entusiasmo general.
Aun así, pocos analistas creen que la tendencia estructural haya cambiado. Las grandes tecnológicas siguen aumentando inversiones a niveles históricos y la demanda global de capacidad computacional continúa creciendo a un ritmo extraordinario.
La diferencia es que Wall Street ya no parece dispuesto a aceptar cualquier narrativa sobre inteligencia artificial sin exigir resultados cada vez más contundentes.
Y Broadcom acaba de comprobarlo.

