La apuesta de Mark Zuckerberg por acelerar la carrera de la inteligencia artificial está generando tensiones dentro de Meta. Empleados denuncian tareas repetitivas, vigilancia interna y una reorganización que muchos describen como caótica.
La agresiva estrategia de inteligencia artificial impulsada por Meta está provocando una creciente ola de malestar dentro de la compañía. Según un extenso informe publicado por WIRED, la creación de nuevas estructuras organizativas enfocadas en IA, sumada a despidos masivos y cambios operativos profundos, ha derivado en un clima interno que varios empleados describen como uno de los peores de los últimos años.
El episodio más llamativo ocurrió durante una presentación técnica transmitida en vivo para miles de empleados. De acuerdo con una grabación citada por WIRED, una persona irrumpió verbalmente en la reunión con insultos y pidió a los responsables que enviaran un mensaje a un ejecutivo de Meta AI para decirle que «es una mierda». Aunque los organizadores continuaron la presentación tras solicitar que todos silenciaran sus micrófonos, el incidente reflejó públicamente un descontento que, según diversas fuentes internas, se viene acumulando desde hace meses.
El polémico equipo Applied AI
Uno de los focos principales de la crisis sería Applied AI, una unidad creada en marzo para respaldar el trabajo de los investigadores de Meta Superintelligence Labs. El equipo reúne a aproximadamente 6.500 ingenieros y gerentes de producto.
Tres empleados actuales consultados por WIRED describieron una profunda insatisfacción con el trabajo asignado. Uno de ellos llegó a afirmar que «es literalmente el gulag», señalando que muchos integrantes sienten que han perdido propósito profesional.
Según el informe, parte de las tareas consiste en generar acertijos y problemas complejos de programación para evaluar y entrenar modelos de inteligencia artificial. Aunque algunos trabajadores reconocen que estas actividades son técnicamente sencillas, consideran que están muy lejos de las responsabilidades para las que fueron contratados originalmente.
«La mayoría de las personas considera que el trabajo es devastador para la motivación», aseguró otro empleado citado por la publicación.
La situación se agrava porque, según las fuentes, los ingenieros seleccionados para ingresar a Applied AI no tuvieron la posibilidad de rechazar la asignación. Debían integrarse al equipo o abandonar la empresa, una práctica poco habitual para perfiles altamente demandados en Silicon Valley.
Reestructuración, despidos y vigilancia
La creación de Applied AI forma parte de una reorganización más amplia impulsada por Mark Zuckerberg para reforzar la posición de Meta en la carrera global por la inteligencia artificial.
Sin embargo, el proceso ha sido traumático para buena parte de la organización. Según WIRED, la reestructuración afectó al 10% de la compañía y provocó la salida de aproximadamente 8.000 empleados durante el último mes.
Las tensiones también aumentaron tras el lanzamiento de un programa interno destinado a monitorear clics y pulsaciones de teclado de empleados estadounidenses para generar datos de entrenamiento para sistemas de IA.
Más de 1.600 trabajadores firmaron una petición solicitando la cancelación de la iniciativa. Como respuesta parcial a las críticas, Meta introdujo algunos cambios que permiten pausar la recopilación de datos durante hasta 30 minutos o solicitar excepciones específicas.
Chris Cox reconoce un entorno «brutal»
El clima de tensión ya no parece limitarse a conversaciones privadas.
Durante una reunión abierta para empleados de Instagram, el director de producto de Meta, Chris Cox, reconoció públicamente las dificultades generadas por los cambios recientes.
Según una grabación obtenida por WIRED, Cox describió el entorno actual como «difícil» y «brutal», atribuyéndolo a lo que calificó como «la locura de esta empresa» durante los últimos meses.
El ejecutivo comparó la experiencia laboral con «correr una maratón en medio de una tormenta de granizo», mientras se reemplazan compañeros de trabajo y se intensifica el monitoreo interno.
Además, intentó moderar algunas de las expectativas que rodean a la inteligencia artificial. «No es ni Dios ni el diablo», afirmó. «Y no es ni de cerca tan buena como algunos creen ni tan mala como otros piensan. Además, cambia cada semana… y ni siquiera sabe qué día de la semana es».
Zuckerberg promete estabilidad
Frente al creciente malestar, Mark Zuckerberg envió un memorando interno a los empleados en el que reconoció que los recientes cambios organizacionales habían generado angustia dentro de Meta.
«Dada la complejidad de estos cambios, hemos cometido errores y casi con seguridad cometeremos más», escribió el CEO.
El fundador de Meta también prometió que no habrá nuevos despidos masivos durante el resto del año, anunció incrementos en los presupuestos para actividades de equipo y confirmó que muchos empleados volverán a contar con escritorios asignados antes de finalizar el año.
Respecto a Applied AI, Zuckerberg defendió el papel estratégico de la unidad. Según explicó, el equipo cumple una función clave para acelerar el desarrollo de los modelos de inteligencia artificial de Meta mientras la compañía crea nuevas posiciones donde estos profesionales podrán aportar valor en los próximos meses.
La carrera por la superinteligencia aumenta la presión
La crisis interna llega en un momento especialmente sensible para Meta. La empresa enfrenta una competencia feroz de rivales como OpenAI, Anthropic y Google en la carrera por desarrollar sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados.
Tras haber sido pionera en el lanzamiento de modelos abiertos hace tres años, Meta ha tenido resultados desiguales en versiones posteriores. La creación de Applied AI, junto con otras iniciativas multimillonarias, forma parte de la estrategia de Zuckerberg para recuperar terreno y consolidar la visión de una futura «superinteligencia personal» capaz de asistir a los usuarios las 24 horas del día.
Sin embargo, el informe de WIRED muestra que la ambición tecnológica también está teniendo un costo humano significativo. Mientras Meta intenta liderar la próxima generación de inteligencia artificial, una parte creciente de sus propios empleados cuestiona el rumbo que está tomando la compañía para alcanzar ese objetivo.

