James Dacombe, fundador de Olix, consiguió U$S 312 millones en una nueva ronda de inversión y triplicó la valuación de la compañía en seis meses. La startup británica busca desafiar a Nvidia con chips especializados y tecnología fotónica para acelerar la infraestructura de inteligencia artificial.
La carrera por construir una alternativa a Nvidia en el mercado de chips para inteligencia artificial acaba de sumar un nuevo protagonista. Olix, una startup británica fundada en 2024 por el emprendedor James Dacombe, de apenas 25 años, consiguió U$S 312 millones en una nueva ronda de financiamiento y elevó su valuación hasta U$S 3.300 millones.
La operación triplicó el valor de la compañía en apenas seis meses. En febrero, Olix había levantado U$S 220 millones con una valuación de poco más de U$S 1.000 millones.
La nueva ronda fue liderada por la firma de inversión neoyorquina Fundomo, junto con Arm, Hudson River Trading y Reed Hastings, cofundador de Netflix. El nuevo capital será utilizado para acelerar el desarrollo de los chips con los que Olix pretende competir en uno de los segmentos más estratégicos de la economía de la inteligencia artificial.
“Un mundo de especialización”
Dacombe considera que la arquitectura dominante de la industria está comenzando a cambiar. Según explicó al Financial Times, la época en la que un único chip de Nvidia podía encargarse de prácticamente todas las tareas de inteligencia artificial está llegando a su fin.
“Estamos avanzando hacia un mundo de especialización”, afirmó el fundador de Olix.
El argumento detrás de la estrategia es económico. La creciente utilización de grandes modelos de lenguaje genera una enorme demanda de capacidad de procesamiento, particularmente para ejecutar modelos potentes de manera rápida y para una gran cantidad de usuarios.
“Hoy, cuando existe un premio económico tan grande por poder ejecutar modelos de lenguaje muy grandes y potentes rápidamente, para una gran cantidad de usuarios y a bajo costo, realmente vale la pena desagregar y contar con silicio personalizado que sea bueno para eso”, explicó Dacombe.
Olix desarrolla chips especializados que, según la compañía, no dependen de algunos de los componentes de semiconductores que actualmente presentan mayor escasez, como el silicio de última generación, la memoria de alto ancho de banda y los sistemas avanzados de empaquetado.
El desafío de llegar primero
La velocidad de desarrollo es uno de los principales factores que pueden determinar el éxito de Olix frente a una creciente lista de competidores.
La compañía tiene más de 140 empleados distribuidos entre sus oficinas de Londres, Bristol, Toronto y Austin. Muchos de ellos fueron incorporados desde grandes compañías tecnológicas estadounidenses y empresas de semiconductores.
Además de la nueva inyección de capital, Olix designó a Matt Briers, exdirector financiero de la fintech británica Wise, como CFO.
La startup planea realizar el tape out de sus chips a finales de este año. Se trata de la etapa final del proceso de diseño y pruebas antes de avanzar hacia la fabricación. La empresa espera entregar sus primeros productos a clientes durante 2027.
Dacombe aseguró que desde la última ronda de financiamiento la compañía aceleró considerablemente el desarrollo de sus chips.
“La velocidad y la cultura de entregar cuando dices que vas a entregar son realmente fundamentales”, sostuvo. “Estamos en camino de ser la compañía más rápida de este sector en pasar desde su fundación hasta el full chip tape out”.
Olix también utiliza herramientas de inteligencia artificial para acelerar el desarrollo de componentes. Uno de los avances considerados cruciales para los inversores fue completar el compilador que permite que el software de IA funcione sobre sus chips.
La apuesta por la fotónica
El principal diferencial tecnológico de Olix está en el denominado “photonic interconnect”, un sistema que utiliza láseres para trasladar datos entre grandes grupos de chips con mayor velocidad y eficiencia energética.
La compañía no planea vender solamente un procesador. Su estrategia consiste en ofrecer sus chips como parte de un server rack que también incorpora software y equipamiento de redes.
La apuesta llega en un momento de fuerte competencia por desarrollar alternativas a Nvidia. En mayo, la startup británica Fractile consiguió U$S 220 millones. En julio, la estadounidense Etched cerró una ronda de U$S 300 millones con una valuación de U$S 10.300 millones, con inversores como Sequoia y Andreessen Horowitz.
También SambaNova consiguió U$S 1.000 millones en una ronda liderada por General Atlantic, alcanzando una valuación de U$S 11.000 millones.
El contexto financiero, sin embargo, es complejo. La preocupación de Wall Street por el volumen del gasto en infraestructura de IA financiado cada vez más con deuda provocó recientemente ventas de acciones de fabricantes de chips y empresas de memoria. Al mismo tiempo, los inversores privados continúan aportando grandes cantidades de capital a startups que prometen procesar inteligencia artificial de manera más rápida y eficiente.
De CoMind a Olix
Dacombe no es un recién llegado al mundo de las startups. Además de liderar Olix, es CEO de CoMind, una compañía dedicada al monitoreo cerebral que fundó cuando era adolescente y que ya consiguió aproximadamente U$S 100 millones de financiamiento.
Ahora, con 25 años, su apuesta se concentra en uno de los mercados más competitivos de la economía de la IA: la infraestructura necesaria para ejecutar los modelos que están transformando el software.
La dimensión de la apuesta queda reflejada en la velocidad con la que Olix aumentó su valuación: de poco más de U$S 1.000 millones en febrero a U$S 3.300 millones seis meses después.
Para Dacombe, el objetivo no es simplemente fabricar otro chip, sino aprovechar el cambio hacia arquitecturas especializadas. “Nos estamos moviendo hacia un mundo de especialización”, insistió.
El desafío ahora será convertir esa velocidad de desarrollo, el financiamiento obtenido y su tecnología de interconexión fotónica en productos comerciales capaces de competir con Nvidia y con una nueva generación de startups que también busca quedarse con una parte del creciente mercado de infraestructura para inteligencia artificial.
Si querés, también puedo hacer una segunda versión más “Forbes/IABizz”, con un título más agresivo y mayor foco en el negocio de los U$S 3.300 millones y la amenaza a Nvidia.

