Una jueza federal de California determinó que la designación de Anthropic como “riesgo para la cadena de suministro” fue ilegal, al considerar que constituyó una represalia contra la compañía y violó garantías constitucionales. La disputa enfrenta a la empresa de IA con el gobierno de Donald Trump.
Anthropic consiguió su primera victoria judicial en la disputa que mantiene con el gobierno de Donald Trump y el Pentágono por las restricciones al uso militar de sus modelos de inteligencia artificial.
La jueza federal estadounidense Rita Lin, del Distrito Norte de California, determinó que la decisión del gobierno de designar a Anthropic como un “riesgo para la cadena de suministro” fue ilegal. Según su fallo, la medida constituyó una “represalia ilegal” contra la compañía y violó la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.
Lin también sostuvo que la decisión fue “arbitraria y caprichosa” y que Anthropic no recibió el debido proceso exigido por la Quinta Enmienda.
El conflicto se originó después de que Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, y el presidente Donald Trump calificaran a Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro y ordenaran a todas las agencias federales, incluso aquellas ajenas al área de defensa, dejar de trabajar con la compañía creadora de Claude.
La disputa está relacionada con los límites que Anthropic estableció para determinados usos de sus modelos de IA. La empresa había marcado líneas rojas respecto de la utilización de su tecnología para desarrollar armas completamente autónomas y para realizar vigilancia masiva sobre ciudadanos estadounidenses.
El Pentágono, por su parte, negó que pretendiera utilizar los modelos de Anthropic para actividades que no fueran legales y cuestionó que la compañía pudiera intentar controlar el uso que las Fuerzas Armadas hicieran de una tecnología que habían adquirido.
Una decisión que cuestiona el argumento de seguridad nacional
En su resolución, Lin consideró que las propias acciones y declaraciones del gobierno demostraban que la medida contra Anthropic había sido motivada por el deseo de convertir a la empresa en un ejemplo público debido a su “arrogancia” al cuestionar al gobierno.
La jueza también señaló contradicciones entre la designación de Anthropic como amenaza para la cadena de suministro y otras decisiones adoptadas por la administración.
Entre ellas mencionó una propuesta de Hegseth para aplicar la Defense Production Act a Anthropic. Según Lin, esa medida implicaría considerar a la compañía esencial para la seguridad nacional y no una amenaza para ella.
La jueza también destacó que el Departamento de Defensa continuaba buscando un contrato con Anthropic y que el gobierno colaboraba con la compañía en materia de ciberseguridad utilizando su nuevo modelo, Mythos.
Otro elemento relevante del fallo fue la conclusión de que Anthropic “indiscutiblemente carece” de acceso por puertas traseras a su tecnología una vez que esta es entregada al Departamento de Defensa.
“Si bien el Departamento de Guerra tiene indiscutiblemente libertad para seleccionar al proveedor de IA que prefiera, las pruebas demuestran que las amplias medidas impuestas contra Anthropic fueron ilegales y carecían de fundamento”, escribió Lin.
La magistrada agregó: “La invocación vacía de la seguridad nacional no es un cheque en blanco para castigar y tomar represalias contra los críticos del gobierno”.
Anthropic celebra el fallo, pero la batalla continúa
La compañía recibió la decisión como un respaldo a su posición en el conflicto con el gobierno estadounidense.
“Celebramos el fallo del tribunal que determinó que esta designación de riesgo para la cadena de suministro era ilegal”, señaló un portavoz de Anthropic.
“Seguimos enfocados en trabajar productivamente con el gobierno para aprovechar la IA para nuestra seguridad nacional, de modo que todos los estadounidenses puedan beneficiarse de esta tecnología”, agregó la compañía.
Anthropic había presentado dos demandas contra el Departamento de Defensa en marzo: una en California y otra en Washington, D.C. El proceso iniciado en California acaba de producir esta primera victoria para la compañía, mientras que la demanda presentada en la capital estadounidense continúa en curso.
El caso pone en el centro de la discusión una cuestión cada vez más relevante para la industria de inteligencia artificial: hasta dónde pueden llegar las empresas que desarrollan modelos de IA para establecer límites sobre el uso de sus tecnologías cuando sus clientes son gobiernos y organismos militares.
Para Anthropic, el conflicto comenzó a partir de sus restricciones sobre determinados usos de Claude. Para el gobierno estadounidense, la cuestión involucra la capacidad del Departamento de Defensa de seleccionar y utilizar las herramientas tecnológicas que considera necesarias para sus operaciones.
El fallo de Rita Lin no resuelve todavía toda la disputa entre Anthropic y el gobierno de Trump, pero representa un importante revés judicial para la administración y una primera victoria para una de las principales compañías de inteligencia artificial de Estados Unidos en su enfrentamiento con el Pentágono.

