La inteligencia artificial comienza a recomendar, decidir y ejecutar acciones con impacto directo en organizaciones y en la vida cotidiana. Para NTT DATA, transparencia, explicabilidad, gobernanza y ciberseguridad serán factores centrales para acelerar la adopción de sistemas cada vez más autónomos.
La carrera por desarrollar modelos de inteligencia artificial cada vez más potentes abre una nueva etapa para empresas, gobiernos y usuarios. La tecnología ya no se limita a responder preguntas o asistir a las personas: comienza a recomendar, tomar decisiones y ejecutar acciones con impacto directo sobre organizaciones, infraestructuras críticas y la vida cotidiana.
En ese escenario, para NTT DATA el próximo gran desafío de la inteligencia artificial no será exclusivamente tecnológico. La clave estará en construir la confianza necesaria para que las personas y las organizaciones estén dispuestas a delegar decisiones cada vez más relevantes en sistemas autónomos.
Ese fue uno de los principales temas analizados durante una nueva edición de The Future Uncovered, el espacio de debate impulsado por la compañía que reunió a periodistas, líderes de opinión y especialistas para discutir los desafíos de una inteligencia artificial con mayor capacidad de acción.
La reflexión se enmarca en la tendencia “Intelligence We Trust”, identificada en el informe NTT DATA Foresight 2026, que plantea que la confianza será uno de los principales habilitadores para ampliar la adopción de la IA durante los próximos años.
La discusión adquiere especial relevancia a medida que los sistemas de inteligencia artificial avanzan desde herramientas capaces de generar respuestas hacia agentes que pueden analizar información, formular recomendaciones y actuar de manera autónoma. Cuanto mayor sea esa capacidad de influencia, mayor será también la necesidad de comprender cómo funcionan, bajo qué criterios toman decisiones y qué mecanismos existen para supervisarlos.
“La IA dejó de ser una herramienta que simplemente responde preguntas. Cada vez más recomienda, decide e influye, y cuanto mayor sea esa influencia, mayor será nuestra exigencia de transparencia”, explicó María Pilar Torres Bruna, directora de Ciberseguridad de NTT DATA para Iberia y Latinoamérica, durante el encuentro.
Para la ejecutiva, el desafío obliga a revisar la manera en que las organizaciones entienden la seguridad de estos nuevos sistemas. Ya no será suficiente con proteger aplicaciones, redes o infraestructuras. También será necesario analizar cómo los modelos de IA llegan a determinadas conclusiones y qué controles existen sobre sus acciones.
En este contexto, la integridad de los modelos, la identidad de los agentes inteligentes, la trazabilidad de sus acciones y la gobernanza entre compañías aparecen como algunos de los elementos que podrían resultar determinantes para lograr una adopción más segura de estas tecnologías.
Las organizaciones, según el análisis planteado por NTT DATA, deberán prestar atención no solo a la protección de la infraestructura tecnológica, sino también a los datos que alimentan a los sistemas de IA, los criterios utilizados para sus decisiones y los mecanismos de auditoría y control disponibles.
La cuestión también se vuelve cada vez más relevante desde la perspectiva de la ciberseguridad. De acuerdo con el informe CTI – Ciberinteligencia de Amenazas, Primer Semestre 2026 de NTT DATA, los actores maliciosos ya utilizan inteligencia artificial para automatizar la detección de vulnerabilidades, desarrollar campañas de phishing altamente personalizadas, producir deepfakes y escalar ataques de ingeniería social con mayor eficacia.
Este nuevo escenario plantea una doble presión para las empresas. Por un lado, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para mejorar la productividad, automatizar procesos y tomar decisiones más rápidas. Por otro, también amplía la superficie de riesgo y obliga a desarrollar nuevas estrategias de protección.
“Así como hoy investigamos a un médico o a una aerolínea antes de ponernos en sus manos, en el futuro también querremos saber quién desarrolló una IA, cómo fue entrenada y qué garantías ofrece antes de confiarle una decisión importante”, agregó Torres Bruna.
La comparación resume uno de los grandes debates que comienza a atravesar la industria tecnológica: quién será responsable de generar la confianza necesaria para que una persona o una empresa delegue tareas y decisiones en un sistema de inteligencia artificial.
Con iniciativas como The Future Uncovered, NTT DATA busca impulsar la discusión sobre las tendencias que marcarán el futuro de la tecnología. En un contexto en el que la autonomía de la IA crece rápidamente, la compañía pone el foco en una idea central: la próxima frontera no será únicamente construir sistemas más inteligentes, sino lograr que sean también más transparentes, seguros, auditables y confiables.

