Reflection AI lanza Beam, un modelo abierto de 501.000 millones de parámetros para competir con China

Reflection AI presentó Beam, su primer modelo frontier de pesos abiertos, con 501.000 millones de parámetros y una promesa central: alcanzar el rendimiento de los principales modelos abiertos chinos utilizando entre 3 y 4 veces menos cómputo de inferencia.

La carrera por construir modelos de inteligencia artificial abiertos de frontera suma un nuevo competidor en Estados Unidos. Reflection AI, una startup fundada en 2024 por dos exinvestigadores de Google DeepMind, presentó oficialmente Beam, su primer modelo frontier de pesos abiertos, con el que busca disputar el mercado a los grandes laboratorios chinos y, al mismo tiempo, ofrecer una alternativa occidental a los modelos cerrados de OpenAI y Anthropic.

La compañía, con sede en Brooklyn, sostiene que Beam puede igualar el desempeño de los principales modelos abiertos desarrollados en China en benchmarks avanzados de razonamiento, pero con un costo de inferencia considerablemente menor. Según Reflection AI, Beam utiliza 3 a 4 veces menos cómputo de inferencia que sus competidores en esas pruebas.

La afirmación es relevante porque coloca al modelo en el centro de una competencia que ya no se define únicamente por quién construye el sistema más grande, sino también por cuánto cuesta utilizarlo a escala. Reflection AI describe a Beam como un modelo pensado como un “workhorse”, destinado a empresas, organismos públicos y desarrolladores.

Un modelo de 501.000 millones de parámetros

Beam es un modelo de texto basado en una arquitectura mixture-of-experts (MoE). Cuenta con 501.000 millones de parámetros totales, aunque solamente 23.000 millones están activos durante su funcionamiento.

Fue preentrenado con 23,8 billones de tokens y posee una ventana de contexto de 1 millón de tokens, una capacidad que permite procesar grandes volúmenes de información dentro de una misma interacción.

Como referencia, Reflection AI señala que Z.ai, uno de los principales desarrolladores chinos de modelos abiertos, cuenta con GLM-5.2, de aproximadamente 744.000 millones de parámetros totales y 40.000 millones activos.

La empresa afirma que Beam obtiene resultados similares a GLM-5.2 en benchmarks avanzados de razonamiento y supera a los principales modelos abiertos occidentales actuales utilizando una fracción del cómputo de inferencia.

Sin embargo, existe una salvedad importante: los resultados de rendimiento publicados por Reflection AI todavía no fueron verificados de manera independiente. Por eso, las comparaciones deben interpretarse como afirmaciones de la compañía y no como una validación externa definitiva.

Beam también aparece por encima de Inkling, el modelo abierto presentado en julio por Thinking Machines Lab, la compañía fundada por Mira Murati, en cuatro pruebas de programación en las que ambos modelos publicaron resultados. La comparación, de todos modos, tiene una diferencia relevante: Inkling es multimodal, mientras que Beam funciona exclusivamente con texto.

U$S 4.700 millones y una apuesta por las “AI factories”

La dimensión de la apuesta de Reflection AI va mucho más allá del lanzamiento de un modelo.

La startup ya consiguió aproximadamente U$S 4.700 millones de financiamiento de inversores entre los que se encuentran Nvidia, Sequoia Capital y Lightspeed Venture Partners. Su última ronda le asignó una valoración pre-money de U$S 25.000 millones.

Además, Reflection AI está asegurando uno de los recursos más críticos para desarrollar modelos frontier: capacidad de cómputo.

Durante este año, la compañía cerró acuerdos con SpaceX y Nebius por un valor conjunto superior a U$S 7.000 millones, destinados a garantizar acceso a chips Nvidia GB300 hasta 2029.

La estrategia apunta a utilizar esa infraestructura para desarrollar Beam y futuras generaciones de modelos capaces de competir tanto con los sistemas cerrados de OpenAI y Anthropic como con los modelos abiertos de menor costo provenientes de China.

El siguiente paso es llevar esa tecnología a empresas y gobiernos mediante las denominadas “AI factories”. La propuesta consiste en que una organización pueda construir su propio sistema de inteligencia artificial local y personalizado utilizando los modelos de Reflection AI y entrenándolos con sus propios datos.

La idea también coincide con una visión defendida desde hace tiempo por Jensen Huang, CEO de Nvidia, uno de los inversores de Reflection AI: construir infraestructura propia de inteligencia artificial en empresas y países, utilizando grandes cantidades de GPUs para desarrollar sistemas adaptados a necesidades específicas.

La compañía ya comenzó a probar este concepto con Shinsegae Group, en Corea del Sur, mediante una asociación para desarrollar una “soberana AI factory”.

El próximo paso será poner el modelo efectivamente a disposición de desarrolladores y organizaciones. Reflection AI anunció que durante este mes liberará los pesos de Beam y todos sus detalles técnicos, con distribución a través de hyperscalers y neoclouds e integraciones con bibliotecas de código abierto desde el lanzamiento.

Con Beam, Reflection AI no está intentando solamente sumar otro modelo al creciente universo de la inteligencia artificial abierta. Su apuesta es construir una plataforma estadounidense capaz de competir con los modelos chinos en rendimiento y costo, mientras convierte la disponibilidad de infraestructura de cómputo y la posibilidad de personalización local en parte central de su propuesta para empresas y gobiernos.

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