OpenAI gana terreno en Washington: EE.UU. abandona Anthropic y redefine su estrategia

El Departamento de Estado y otras agencias clave de Estados Unidos comenzaron a reemplazar la tecnología de Anthropic por OpenAI y Google. La decisión, impulsada por Donald Trump, revela cómo la inteligencia artificial ya es un asunto central de seguridad nacional.


La competencia global por la inteligencia artificial acaba de entrar en una nueva etapa política. El gobierno de Estados Unidos inició un proceso formal para dejar de utilizar los sistemas de la startup Anthropic dentro de múltiples agencias federales y reemplazarlos por tecnologías desarrolladas por rivales como OpenAI y Google.

La decisión involucra a organismos centrales del Estado norteamericano y marca uno de los movimientos más contundentes hasta ahora en la relación entre gobiernos y proveedores de inteligencia artificial.

El Departamento de Estado cambia a OpenAI

Según documentos internos citados por Reuters, el Departamento de Estado confirmó que su chatbot institucional StateChat dejará de utilizar modelos de Anthropic.

Por ahora, StateChat utilizará GPT-4.1 de OpenAI”, indicó un memorando oficial.

El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, explicó la medida con claridad política:
En línea con la directiva del presidente de cancelar los contratos con Anthropic, estamos tomando medidas inmediatas para implementar la decisión y llevar nuestros programas al pleno cumplimiento”.

La transición forma parte de una orden directa del presidente Donald Trump, quien dispuso eliminar progresivamente el uso de la tecnología de Anthropic en organismos federales.

Tres agencias clave abandonan Claude

El cambio no se limita a diplomacia. Tres departamentos del gabinete estadounidense avanzaron simultáneamente:

  • Departamento del Tesoro
  • Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS)
  • Departamento de Estado

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó públicamente que su organismo terminaría todo uso de productos Anthropic, incluyendo el chatbot Claude.

Por su parte, el HHS notificó a sus empleados que debían migrar hacia otras plataformas de IA, específicamente ChatGPT de OpenAI y Gemini de Google.

A esta decisión se sumaron además:

  • el ejército estadounidense,
  • la Agencia Federal de Financiamiento de Vivienda, dirigida por William Pulte,
  • y las agencias hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, que anunciaron el abandono total de productos Anthropic.

Un golpe estratégico para Anthropic

La medida representa un revés extraordinario para Anthropic, considerada hasta ahora una de las compañías líderes en inteligencia artificial crítica para seguridad nacional.

El conflicto surgió tras negociaciones fallidas entre la empresa y el Pentágono respecto a los límites de uso militar de sus modelos.

Según fuentes cercanas a las conversaciones, el desacuerdo giró alrededor de cuestiones sensibles:

  • uso de IA para armas autónomas,
  • posibles aplicaciones en vigilancia doméstica,
  • definición de quién controla los límites éticos: gobierno o industria tecnológica.

La administración Trump presionó para obtener mayor libertad operativa, mientras Anthropic buscaba mantener restricciones de seguridad.

El resultado fue una ruptura contractual que ahora amenaza con convertir a la compañía en un proveedor marginado dentro del ecosistema federal estadounidense.

OpenAI avanza en defensa y seguridad

Mientras Anthropic pierde terreno, OpenAI consolida su posición institucional.

La empresa —respaldada por Microsoft y también vinculada comercialmente con Amazon— anunció recientemente un acuerdo para desplegar su tecnología dentro de la red clasificada del Departamento de Defensa.

El CEO Sam Altman aseguró públicamente que el contrato incluirá límites claros:

Modificaremos el acuerdo con el Departamento de Defensa para dejar explícito que nuestro sistema de IA no será utilizado intencionalmente para vigilancia doméstica de ciudadanos estadounidenses”.

Altman agregó que la restricción busca “prohibir el seguimiento deliberado, vigilancia o monitoreo de ciudadanos estadounidenses, incluso mediante el uso de información personal adquirida comercialmente”.

La inteligencia artificial como política de Estado

El episodio revela un cambio estructural: la inteligencia artificial dejó de ser únicamente una carrera tecnológica para convertirse en infraestructura estratégica nacional.

Hasta ahora, Washington había reservado medidas de exclusión similares principalmente para proveedores considerados adversarios geopolíticos. Aplicarlas a una empresa estadounidense muestra el nivel de sensibilidad alcanzado por la IA en áreas militares y de inteligencia.

La orden presidencial también incluye un período de transición de seis meses para el Departamento de Defensa y otras agencias que todavía utilizan herramientas de Anthropic.

En términos de mercado, el mensaje es contundente: la adopción gubernamental puede redefinir ganadores y perdedores dentro del nuevo orden tecnológico.

Y en esa disputa, el control sobre cómo —y para qué— se usa la inteligencia artificial comienza a ser tan decisivo como la propia innovación tecnológica.

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