El entorno del presidente ruso está en pánico. El uso de inteligencia artificial para analizar millones de horas de video y localizar objetivos militares encendió las alarmas en Rusia tras los ataques contra altos funcionarios iraníes vinculados al régimen de Teherán.
La guerra moderna acaba de ingresar en una nueva dimensión tecnológica. Y para el Kremlin, el mensaje fue suficientemente inquietante como para tomar medidas extraordinarias.
Según reveló el Financial Times, los servicios de seguridad rusos desactivaron parcialmente un sistema especial de vigilancia diseñado para proteger al presidente Vladimir Putin y a su círculo más cercano, luego de que la inteligencia israelí utilizara inteligencia artificial para localizar y atacar objetivos estratégicos en Irán.
El detonante fue la operación conjunta entre Estados Unidos e Israel contra altos funcionarios iraníes, entre ellos colaboradores cercanos del ayatolá Ali Khamenei. Según personas familiarizadas con la situación, Israel habría utilizado enormes volúmenes de imágenes obtenidas desde cámaras de tránsito y sistemas urbanos de vigilancia para identificar el lugar exacto y el horario de una reunión clave celebrada el 28 de febrero en Teherán.
Varios altos funcionarios murieron en el ataque.
La nueva guerra invisible
La situación expuso un cambio radical en el espionaje moderno: la posibilidad de utilizar inteligencia artificial para analizar millones de horas de video en tiempo real y detectar patrones de comportamiento imposibles de rastrear manualmente.
“El reciente asesinato de altos funcionarios iraníes por parte de la alianza Estados Unidos-Israel es una clara señal de advertencia”, afirmó Alexander Bortnikov, jefe del servicio de inteligencia FSB, según medios estatales rusos.
Bortnikov aseguró que las ubicaciones de las víctimas fueron identificadas “en parte mediante puertas traseras de software en los sistemas de videovigilancia de Teherán”.
El sistema de protección de Putin —separado de las casi 300.000 cámaras que monitorean Moscú— fue posteriormente revisado por ingenieros rusos para intentar aislarlo completamente de internet.
La IA cambia el espionaje para siempre
Expertos en seguridad e inteligencia aseguran que el verdadero salto tecnológico ocurrió entre 2023 y 2025, cuando los nuevos modelos de IA comenzaron a permitir búsquedas en video mediante lenguaje natural.
Eso significa que los sistemas ya no dependen solamente de reconocimiento facial o detección de matrículas, sino que pueden encontrar comportamientos específicos.
Por ejemplo:
- Dos personas intercambiando una bolsa.
- Un individuo que cambió varias veces de ropa en un día.
- Un vehículo repintado recientemente.
- Autos que pasaron repetidamente por una misma zona.
“Este es el santo grial de la vigilancia”, aseguró un funcionario europeo citado por el FT. “Ahora podemos buscar comportamientos, no objetos”.
Las nuevas herramientas permiten cruzar imágenes de CCTV con datos de redes sociales, comunicaciones hackeadas, historiales de viaje e incluso micrófonos de dispositivos inteligentes.
Israel, China y la nueva carrera tecnológica
La empresa israelí Conntour, cuyos clientes incluyen agencias de inteligencia israelíes y el Ministerio del Interior de Singapur, trabaja justamente sobre esta clase de tecnología.
“Por primera vez en la historia podemos comunicarnos con computadoras usando lenguaje sobre lo que ven”, explicó su CEO, Matan Goldner.
Otra firma mencionada en el informe es Airis, con sede en Washington y fundada por exintegrantes de unidades israelíes de inteligencia electrónica. La compañía vende sistemas capaces de identificar patrones de comportamiento asociados a contrabandistas o grupos criminales.
“En apenas un año, la IA redujo procesos que llevaban días a apenas minutos”, explicó Rotem Abeles, cofundador de Airis.
China también avanza agresivamente en esta área. Según reportes previos del Financial Times, Beijing está invirtiendo en nuevas generaciones de cámaras inteligentes capaces de interpretar escenas y buscar imágenes utilizando instrucciones escritas.
Pero la expansión de estos sistemas también genera una vulnerabilidad inesperada: los países que llenan sus ciudades de cámaras pueden terminar ofreciendo una gigantesca fuente de información a sus enemigos.
“Ellos son quienes instalan las cámaras. Nosotros solo necesitamos encontrar la forma de entrar. Y siempre hay una manera”, afirmó un funcionario de inteligencia de la alianza Five Eyes.
El temor ruso
Para Rusia, el riesgo es particularmente sensible.
Los servicios de inteligencia ucranianos ya lograron infiltrar cámaras de tránsito rusas y utilizar datos de teléfonos celulares para rastrear movimientos de altos mandos militares dentro de Moscú.
Incluso después de las revisiones de seguridad realizadas por el Kremlin, un hacker ucraniano independiente aseguró al Financial Times que cámaras cercanas al Kremlin “siguen funcionando y siendo hackeadas regularmente”.
La preocupación de Moscú no es exagerada. La inteligencia artificial está transformando los sistemas de videovigilancia urbana en herramientas militares y de espionaje de altísima precisión.
Lo que antes eran simples cámaras de seguridad ahora pueden convertirse en sensores globales capaces de rastrear movimientos, reconstruir rutinas y detectar patrones ocultos en ciudades enteras.
Y para gobiernos acostumbrados a vigilar a sus ciudadanos, el problema ahora es otro: descubrir quién los está vigilando a ellos.

