Las compañías chinas de inteligencia artificial avanzan rápidamente en generación de video y ya desafían el liderazgo estadounidense con modelos más realistas, flexibles y económicos para publicidad, ecommerce y entretenimiento.
La carrera global por dominar la inteligencia artificial generativa acaba de entrar en una nueva etapa. Mientras empresas estadounidenses como OpenAI, Google y Anthropic siguen liderando en modelos de lenguaje y programación, las compañías chinas comenzaron a tomar ventaja en uno de los segmentos más prometedores del mercado: la generación de video mediante IA.
Firmas como ByteDance —propietaria de TikTok— y Kuaishou están desarrollando sistemas capaces de crear videos ultrarrealistas, editar escenas complejas y producir contenido audiovisual a escala industrial. Según desarrolladores y rankings independientes del sector, sus herramientas ya superan en varios aspectos a las alternativas occidentales.
El avance chino se explica, en gran parte, por una ventaja estratégica difícil de igualar: el acceso a enormes bibliotecas de videos cortos generados diariamente por millones de usuarios en plataformas como TikTok y Kuaishou.
Entrenar modelos de video requiere cantidades masivas de material audiovisual de alta calidad, algo mucho más complejo de obtener que textos para entrenar chatbots. En ese terreno, las plataformas chinas tienen un activo clave.
El ascenso de Kling y Seedance 2.0
Entre los modelos que más atención están generando aparecen Kling, desarrollado por Kuaishou, y Seedance 2.0, creado por ByteDance. También gana terreno Hailuo, de la startup china MiniMax.
Ben Chiang, fundador de la startup Director AI, especializada en contenido generado con inteligencia artificial como dibujos animados y dramas cortos, aseguró que las herramientas estadounidenses todavía presentan limitaciones importantes.
“La mayoría de los modelos estadounidenses que probamos no son muy buenos para generación de video”, afirmó Chiang. Según explicó, las restricciones de contenido más estrictas en Estados Unidos terminan afectando el realismo y la flexibilidad de los resultados.
Director AI utiliza principalmente Kling, aunque también alterna entre Seedance 2.0 y Hailuo dependiendo del costo y del tipo de tarea.
“Todo se reduce a la calidad y a qué tan bien el modelo entiende las instrucciones”, explicó Chiang. “Los avances recientes mejoraron muchísimo la sincronización de audio y la estabilidad de las voces”.
Para los creadores audiovisuales, el impacto ya es tangible.
“Seedance 2.0 cambió completamente mi libertad creativa”, aseguró George Won, cineasta y editor especializado en IA radicado en Tiflis, Georgia. “Puede manejar ángulos de cámara agresivos y movimientos rápidos sin perder la cara del personaje ni el contraste de iluminación. Muchos modelos empiezan a deformarse cuando las escenas se vuelven dinámicas”.
La ventaja de TikTok y el problema del copyright
Los especialistas consideran que el dominio chino en video IA está profundamente ligado al control de las mayores plataformas de video corto del mundo.
ByteDance y Kuaishou poseen cantidades gigantescas de contenido propietario, algo muy valioso porque el video no puede recolectarse masivamente de internet con la misma facilidad que el texto.
Sin embargo, ese liderazgo también trae controversias. ByteDance enfrentó amenazas legales por presuntas violaciones de copyright al permitir generar videos con personajes inspirados en franquicias como Marvel o la serie South Park sin autorización adecuada.
La empresa prometió reforzar las protecciones y controles sobre contenido protegido.
Aun así, varios desarrolladores señalan que las plataformas chinas siguen siendo más permisivas y prácticas que las occidentales.
Chiang explicó que herramientas estadounidenses frecuentemente bloquean solicitudes por supuestas infracciones sin dar demasiadas explicaciones. “Constantemente aparecen errores o restricciones”, afirmó.
El negocio multimillonario detrás del video generado por IA
La mejora en calidad está abriendo oportunidades comerciales enormes. Vincent Yang, CEO de Firework, compañía especializada en infraestructura de video para ecommerce, aseguró que la tecnología ya está transformando la publicidad digital.
“Antes los videos parecían robóticos y vergonzosos. No alcanzaban estándares de marca”, explicó Yang. “Ahora llegamos a un punto donde ya no podés distinguir si el video fue hecho por una persona o por inteligencia artificial”.
El ejecutivo contó que uno de sus clientes minoristas pidió generar 100.000 videos distintos para páginas de productos.
“Sin IA eso habría sido prohibitivamente caro”, sostuvo. “Ahora cada producto puede tener su propio video e incluso múltiples versiones adaptadas a diferentes clientes”.
El fenómeno también está impulsando nuevos modelos de negocios. Esta semana, Kuaishou anunció que evalúa separar el negocio de Kling y eventualmente lanzarlo como compañía independiente para capitalizar el crecimiento explosivo del mercado de video IA.
El alto costo computacional
Detrás de esta revolución también existe un enorme desafío técnico y financiero. Generar video consume muchísimos más tokens —las unidades de procesamiento de datos utilizadas por modelos de IA— que trabajar con texto o audio.
Ese costo computacional es una de las razones por las cuales OpenAI discontinuó parcialmente su modelo Sora en marzo de este año, debido al gasto extremadamente elevado de infraestructura.
ByteDance, por ejemplo, exige a algunos clientes corporativos en Estados Unidos compromisos iniciales cercanos a U$S 2 millones para acceder a créditos y capacidad de uso de sus sistemas de video IA.
Mientras tanto, muchos usuarios optan por acceder a estos modelos a través de plataformas de terceros que ofrecen estructuras de precios más flexibles.
La batalla por el liderazgo en inteligencia artificial ya no se juega solamente en chatbots o asistentes virtuales. Ahora el nuevo frente estratégico es el video. Y, al menos por el momento, China parece haber tomado la delantera.

