La demanda global de memorias para inteligencia artificial impulsa a Samsung hacia un trimestre histórico. La compañía prevé ganancias operativas de unos U$S 55.500 millones, impulsadas por el auge de las memorias HBM para centros de datos.
La revolución de la inteligencia artificial no solo está redefiniendo el negocio del software. También está transformando el mercado global de los semiconductores, donde los fabricantes de memoria viven uno de los mejores momentos de su historia. En ese escenario, Samsung Electronics se prepara para presentar uno de los balances más extraordinarios de su trayectoria.
La compañía surcoreana anticipa una ganancia operativa preliminar de 85,2 billones de wones, equivalentes a aproximadamente U$S 55.500 millones, durante el segundo trimestre de 2026. De confirmarse estas cifras, Samsung superará los ingresos trimestrales recientemente informados por Nvidia y Apple, impulsada por la explosiva demanda de chips destinados a servidores de inteligencia artificial.
El resultado representa un crecimiento interanual cercano al 1.730%, una recuperación extraordinaria después del difícil escenario que atravesó la empresa un año atrás, cuando las restricciones estadounidenses a las exportaciones de semiconductores afectaron significativamente su negocio.
La inteligencia artificial dispara la demanda de memorias
El principal motor del crecimiento de Samsung es la demanda de HBM (High Bandwidth Memory), una tecnología de memoria de banda ancha diseñada para acelerar el procesamiento de datos en los grandes centros de datos que entrenan y ejecutan modelos de inteligencia artificial.
Estas memorias se han convertido en un componente esencial para empresas como Nvidia, así como para proveedores de infraestructura de IA y compañías que desarrollan modelos generativos de gran escala.
La fuerte demanda también está impactando sobre los precios del mercado.
Las proyecciones indican que durante este trimestre las memorias DRAM registrarán un incremento promedio del 45%, mientras que las memorias NAND Flash subirán alrededor de 50%, reflejando un mercado donde la oferta continúa siendo insuficiente frente al crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial.
Una ventaja industrial difícil de igualar
Samsung no solo se beneficia del aumento de precios.
Su liderazgo también responde a una enorme capacidad de producción.
Actualmente fabrica entre 650.000 y 700.000 obleas de DRAM por mes, prácticamente el doble que Micron, cuya capacidad ronda las 300.000 obleas mensuales, y aproximadamente un 20% más que SK Hynix, que produce cerca de 550.000.
Esa escala le permite responder con rapidez al crecimiento de la demanda y negociar contratos de largo plazo con grandes clientes tecnológicos.
De hecho, aproximadamente el 30% de los acuerdos comerciales de Samsung ya corresponden a contratos de suministro de largo plazo (LTA), una estrategia que reduce la exposición de la compañía a las fluctuaciones del mercado.
Incluso con mayores costos laborales, el resultado sigue siendo histórico
Las ganancias previstas ya contemplan un importante incremento en los costos laborales.
Samsung incorporó provisiones de entre 8 y 17 billones de wones destinadas al pago de bonos derivados del acuerdo firmado con el sindicato de trabajadores en mayo de este año.
Sin ese impacto extraordinario, analistas de Meritz Securities estiman que la utilidad operativa habría alcanzado aproximadamente 99,3 billones de wones, muy cerca de superar la barrera simbólica de los 100 billones de wones.
Con los U$S 55.500 millones proyectados, Samsung quedaría por encima de los aproximadamente U$S 53.500 millones informados recientemente por Nvidia y también superaría los cerca de U$S 50.850 millones registrados por Apple en uno de sus mejores trimestres.
Según las comparaciones históricas disponibles, únicamente Saudi Aramco logró una ganancia trimestral superior, cuando alcanzó alrededor de U$S 86.500 millones en 2022.
El éxito de los chips también genera nuevos desafíos
Paradójicamente, el extraordinario desempeño del negocio de semiconductores comienza a generar presión sobre otras divisiones de la propia Samsung.
El aumento del precio de las memorias elevó significativamente el costo de fabricación de los teléfonos inteligentes.
Según las estimaciones difundidas, la participación de la memoria dentro del costo total de producción de un smartphone promedio pasó del 14% al 40% en apenas un año.
Esta situación podría afectar la rentabilidad de la división de dispositivos móviles y ejercer presión sobre el precio de productos como el próximo Galaxy Z Fold 8, cuyo lanzamiento está previsto para el 22 de julio de 2026.
Mientras tanto, la división de electrodomésticos mostró señales de recuperación gracias a una campaña comercial denominada Festival de Agradecimiento, que generó ventas por unos 2 billones de wones, equivalentes a aproximadamente U$S 1.300 millones, impulsadas por un programa de reintegros respaldado por el gobierno de Corea del Sur.
El balance definitivo que Samsung presentará será seguido de cerca por toda la industria tecnológica. Más allá de los resultados financieros, ofrecerá una señal sobre la fortaleza del ciclo de inversiones en infraestructura para inteligencia artificial y permitirá evaluar si la demanda de memorias HBM continuará creciendo al ritmo actual o si el incremento de costos comenzará a trasladarse cada vez con mayor fuerza hacia los productos tecnológicos de consumo masivo.

