Google diseña un nuevo chip para Gemini que promete multiplicar hasta por 10 la eficiencia de su IA

Alphabet trabaja en un procesador propio, conocido internamente como «Frozen v2», que buscará reducir el consumo energético de Gemini y disminuir su dependencia de Nvidia. El proyecto llegaría al mercado en 2028.

Mientras la competencia por desarrollar modelos de inteligencia artificial cada vez más potentes se intensifica, Google apuesta por una estrategia menos visible, pero igual de determinante: construir el hardware que alimentará la próxima generación de Gemini.

Según un informe de The Information, Alphabet, la empresa matriz de Google, desarrolla un nuevo chip para servidores conocido internamente como «Frozen v2», un procesador diseñado específicamente para ejecutar sus modelos de inteligencia artificial con una eficiencia energética muy superior a la actual.

De acuerdo con personas citadas por el medio, el nuevo chip estaría previsto para lanzarse en 2028 y podría ofrecer una mejora de entre seis y diez veces en eficiencia respecto de los aceleradores de IA que Google utiliza hoy. Esa ventaja se mediría en la cantidad de tokens generados por cada unidad de energía consumida, una métrica cada vez más relevante en la carrera global por la inteligencia artificial.

Google evita confirmar el proyecto

Consultada por TechCrunch, Google no confirmó oficialmente la existencia del nuevo procesador, aunque tampoco desmintió la información.

La compañía respondió con una declaración que deja entrever que continúa trabajando en nuevas arquitecturas de hardware.

«Nuestros equipos investigan y experimentan constantemente con nuevas innovaciones para ofrecer el máximo rendimiento y eficiencia a nuestros usuarios y clientes», señaló Google.

La empresa agregó que «aunque no todos los proyectos llegan a producción, esta exploración rigurosa es parte central de nuestro enfoque de pila completa. Al codiseñar hardware y software desde el principio, garantizamos que nuestros sistemas estén integrados y altamente optimizados para cargas de trabajo del mundo real».

La estrategia de desarrollar simultáneamente chips y modelos de IA se ha convertido en una ventaja competitiva para Google, que desde hace años trabaja con procesadores propios para reducir costos y optimizar el funcionamiento de sus servicios.

Menos dependencia de Nvidia

La iniciativa también responde a una tendencia cada vez más marcada entre las principales compañías de inteligencia artificial: disminuir la dependencia de Nvidia, cuyos procesadores dominan actualmente el mercado de aceleradores para IA.

Durante los últimos años, la enorme demanda de capacidad de cómputo generó cuellos de botella en la disponibilidad de hardware, lo que impulsó a empresas como Google, OpenAI y Anthropic a diseñar sus propios chips.

La eficiencia energética también pasó a ocupar un lugar central.

Tras varios años de inversiones multimillonarias, los inversores comenzaron a exigir que las compañías demuestren que pueden ejecutar modelos de IA con menores costos operativos y un consumo eléctrico más contenido.

OpenAI y Anthropic también aceleran

Google no está sola en esa estrategia.

En junio, OpenAI presentó su primer chip propio para tareas de inferencia, denominado Jalapeño, un movimiento orientado a optimizar la ejecución de sus modelos sin depender completamente del hardware de terceros.

Por su parte, a comienzos de este mes trascendió que Anthropic mantiene conversaciones con Samsung para establecer una nueva alianza destinada al desarrollo de procesadores específicos para inteligencia artificial.

La competencia ya no gira únicamente alrededor de cuál empresa posee el mejor modelo de IA, sino también de quién puede ejecutarlo de forma más rápida, económica y eficiente.

Una inversión multimillonaria

El desarrollo de Frozen v2 forma parte del enorme plan de inversiones de Alphabet para consolidar su estrategia en inteligencia artificial.

A comienzos de este año, Google anunció que planea invertir entre U$S 180.000 millones y U$S 190.000 millones para fortalecer su infraestructura tecnológica y acelerar el desarrollo de productos basados en IA.

Se trata de uno de los mayores presupuestos de inversión de toda la industria tecnológica.

Con semejante nivel de gasto, la empresa necesita convencer al mercado de que esas inversiones se traducirán en ventajas competitivas sostenibles y en una reducción de costos operativos en el largo plazo.

Wall Street recibió bien la noticia

La posibilidad de contar con un procesador mucho más eficiente fue bien recibida por los inversores.

Tras la publicación del informe de The Information, las acciones de Alphabet subieron aproximadamente 3% durante la jornada del lunes, pocos días antes de la presentación de los resultados trimestrales de la compañía.

La reacción refleja el creciente interés del mercado por cualquier avance que permita reducir el costo de operar modelos de inteligencia artificial.

En una industria donde la potencia ya no es el único factor decisivo, la eficiencia energética comienza a convertirse en un activo estratégico. Si Frozen v2 cumple las expectativas, Google podría reforzar simultáneamente la posición de Gemini, reducir su dependencia de Nvidia y mejorar la rentabilidad de una de las mayores apuestas tecnológicas de su historia.

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