La Casa Blanca prepara un mecanismo voluntario para evaluar modelos de IA antes de su lanzamiento. El esquema contempla revisiones durante 30 días, entornos de alta seguridad y registros detallados, pero excluye explícitamente a los modelos abiertos y no será publicado.
La administración de Donald Trump avanza con un marco voluntario para evaluar modelos avanzados de inteligencia artificial antes de que lleguen al público, en un proceso que podría modificar la relación entre las principales compañías de IA y el gobierno de Estados Unidos.
Según fuentes familiarizadas con el contenido del documento y con reuniones mantenidas en la Casa Blanca, el marco define como modelo de frontera —o frontier model— alcanzado por el mecanismo a aquellos sistemas de código cerrado, con capacidades consideradas de vanguardia y potenciales riesgos para la seguridad nacional.
El documento, revisado el martes durante reuniones con representantes de la industria, contiene una particularidad relevante: los modelos abiertos quedan excluidos del marco. Además, establece expresamente que ninguna de sus disposiciones debe interpretarse como una restricción a los modelos abiertos una vez que fueron publicados.
La Casa Blanca tampoco tiene previsto hacer público el marco.
Un período de revisión de 30 días
Uno de los elementos centrales del mecanismo será un período de 30 días previo al lanzamiento de los modelos alcanzados por el esquema.
Durante ese período, los empleados tendrían restricciones para acceder a los modelos, que permanecerían almacenados en entornos de alta seguridad. Además, el sistema exigiría registros detallados sobre quién accede a los modelos y cuándo lo hace.
La evaluación no quedaría concentrada en una única oficina o agencia. El proceso involucraría a diferentes funcionarios de la administración estadounidense.
El objetivo es establecer un procedimiento de revisión antes de que determinados sistemas de IA sean liberados al público, especialmente cuando puedan presentar capacidades avanzadas relacionadas con ciberseguridad y potenciales riesgos para la seguridad nacional.
Sin embargo, el documento deja abiertas algunas cuestiones fundamentales. No existe una definición clara de qué significa exactamente que un modelo tenga capacidades de “última generación” ni de qué características determinan que un sistema represente un riesgo para la seguridad nacional.
Un marco que no será público
La falta de transparencia es otro de los aspectos centrales de la iniciativa.
La Casa Blanca no planea publicar el marco, según fuentes citadas por Axios, y las compañías que no fueron invitadas a las reuniones mantenidas el martes con funcionarios de la administración continúan sin conocer con precisión cuáles serán sus condiciones.
También permanece sin definir quiénes serán los denominados “socios de confianza” que podrían obtener acceso anticipado a modelos avanzados.
Una de las incógnitas es si esos socios podrían incluir a gobiernos extranjeros.
El mecanismo se vincula con una orden ejecutiva que establece que el proceso de benchmarking destinado a evaluar capacidades avanzadas de ciberseguridad de los modelos de IA tendrá carácter clasificado.
La propia orden ejecutiva tampoco exige que el marco voluntario sea publicado.
Qué deberán entregar las empresas
Durante las reuniones mantenidas con representantes de la industria, las compañías habrían sido alentadas a compartir con el gobierno modelos que estén lo más cerca posible de su lanzamiento público, en lugar de versiones todavía muy tempranas de sus sistemas.
La recomendación apunta a que el gobierno pueda evaluar capacidades que se aproximen al producto que finalmente estará disponible para usuarios y empresas.
Pero el mecanismo también podría dejar afuera a una parte importante de la industria.
Según las fuentes citadas en el material, muchas compañías cuyos sistemas todavía no alcanzan niveles elevados de capacidad probablemente no queden incluidas dentro del marco.
Esto plantea una diferencia importante entre los grandes laboratorios que desarrollan modelos de frontera y empresas con sistemas menos avanzados: el nuevo mecanismo no funcionaría como una regulación general para toda la industria de inteligencia artificial, sino como un esquema orientado a determinados modelos considerados suficientemente capaces como para representar riesgos específicos.
El papel de los modelos abiertos
La exclusión de los modelos abiertos constituye uno de los aspectos más significativos del marco.
El documento establece que el concepto de modelo cubierto se refiere a sistemas cerrados, mientras que los modelos abiertos quedan fuera del proceso de revisión.
Al mismo tiempo, el marco aclara que sus disposiciones no deben interpretarse como una forma de limitar los modelos abiertos después de su publicación.
La decisión adquiere especial relevancia porque el debate sobre modelos abiertos y cerrados se convirtió en uno de los principales ejes de la política tecnológica estadounidense.
El documento, sin embargo, no explica en el material analizado por qué la administración decidió establecer esta diferencia ni cuáles serían las consecuencias concretas para las compañías que desarrollen modelos abiertos.
Una nueva relación entre Washington y los laboratorios de IA
El esquema que prepara la administración Trump apunta a introducir una instancia de revisión antes de que determinados modelos de inteligencia artificial lleguen al mercado.
Para las compañías involucradas, el cambio podría significar que el desarrollo de modelos de frontera ya no sea exclusivamente una cuestión de investigación, ingeniería y lanzamiento comercial. Los sistemas que entren dentro de la definición establecida por la Casa Blanca podrían quedar sujetos a un proceso de evaluación gubernamental durante los 30 días anteriores a su publicación.
Al mismo tiempo, la decisión de mantener el marco fuera del conocimiento público introduce una capa adicional de incertidumbre para las empresas que no participan de las conversaciones con Washington.
Por ahora, tampoco está definido cómo se determinará qué modelos son considerados de vanguardia, qué constituye un riesgo para la seguridad nacional o qué organizaciones podrán ser consideradas “socios de confianza”.
La Casa Blanca, mientras tanto, avanza con un esquema que combina seguridad, confidencialidad y revisión previa al lanzamiento, pero que deliberadamente deja fuera a los modelos abiertos.
El resultado es un marco todavía en construcción, cuya influencia sobre la industria dependerá en buena medida de cómo se definan esas categorías y de qué compañías terminen sometidas al proceso.

