Tras varios retrasos, Apple incorporó una Siri con contexto personal, acceso a información del iPhone y capacidades conversacionales mucho más avanzadas. Funciona y cumple con lo prometido, pero llega cuando los agentes de IA ya están codificando, razonando y ejecutando tareas complejas.
Después de varias postergaciones, Apple finalmente puso en marcha la nueva versión de Siri con inteligencia artificial. La asistente llegó a la versión beta para consumidores de iOS 27, lanzada en julio, con las funciones que la compañía había prometido: comprende el contexto personal del usuario, puede responder preguntas sobre el mundo y encuentra información relevante almacenada en el iPhone.
El problema para Apple es que, aunque la nueva Siri funciona y puede resultar una herramienta sorprendentemente útil, su lanzamiento ya no produce el impacto que probablemente habría generado algunos años atrás.
La explicación está en la velocidad con la que evolucionó la inteligencia artificial mientras Apple demoraba la llegada de su nueva asistente. Actualmente, las herramientas de IA pueden programar y construir software, los agentes pueden completar tareas de varios pasos y los sistemas son capaces de trabajar junto a los usuarios, utilizar computadoras, razonar, recordar información y crear contenidos.
En ese contexto, tener finalmente un asistente capaz de conversar y ayudar con las funciones del teléfono dejó de ser, por sí mismo, un salto tecnológico extraordinario.
Una Siri mucho más útil
La nueva Siri permite mantener conversaciones naturales y de ida y vuelta. Apple también incorporó configuraciones para modificar la expresividad y el ritmo de las respuestas de voz.
El usuario puede, además, escribirle en lugar de hablar y utilizar una aplicación específica de Siri por primera vez, con la posibilidad de consultar conversaciones anteriores.
Una de las principales novedades es su capacidad para comprender el contexto personal. Siri puede buscar fotografías, correos electrónicos, contactos, mensajes de texto o citas del calendario aunque el usuario no recuerde exactamente dónde está almacenada la información.
Por ejemplo, se puede pedir que encuentre el último recibo guardado en el iPhone sin especificar en qué aplicación se encuentra ni qué producto correspondía a la compra.
La asistente también puede interpretar información que solamente está almacenada como una imagen. El usuario puede preguntarle por el número de su licencia de conducir que aparece en una fotografía o utilizar un código QR que había capturado mediante una captura de pantalla.
Siri también puede abrir sitios web y utilizar aplicaciones. Entre las tareas mencionadas se encuentran obtener indicaciones, reproducir música, editar fotografías, redactar correos electrónicos y reproducir audiolibros.
Incluso una función básica que históricamente generaba problemas ahora funciona de manera consistente: Siri puede reproducir correctamente la canción, el podcast o el audiolibro solicitado en la aplicación elegida por el usuario.
De asistente a compañero de tareas
La nueva Siri también incorpora capacidades para trabajar junto al usuario. Puede ayudar a generar ideas, aprender sobre nuevos temas o explorar recetas, incluso sugiriendo qué preparar a partir de los ingredientes disponibles en una heladera.
También puede responder cuándo tocará una banda favorita o cuándo se realizará determinado evento, utilizando la ubicación del usuario para proporcionar la información correspondiente.
Otra posibilidad es utilizar Siri desde el visor de la cámara para obtener información sobre objetos del mundo real o incluso para ayudar a dividir la cuenta de un restaurante entre varias personas.
El resultado es, según el texto, la Siri que los usuarios esperaban desde hace años: una asistente capaz de permitir que una persona utilice su iPhone hablando naturalmente, mientras responde preguntas directamente en lugar de derivarlas constantemente hacia una búsqueda en internet.
El papel de Google Gemini
Una de las claves detrás de esta transformación fue la asociación de Apple con Google para utilizar sus modelos de inteligencia artificial Gemini.
Sin embargo, Apple no se limitó a incorporar Gemini directamente bajo la marca Siri. La tecnología de Google fue utilizada para entrenar y perfeccionar los modelos propietarios Apple Foundation Models.
El objetivo de Apple es que esos modelos funcionen sobre su propio hardware y mediante su infraestructura privada de computación en la nube.
El resultado es una Siri que finalmente cumple con las capacidades que Apple había anticipado.
Pero allí aparece la paradoja del lanzamiento.
El problema es el momento
La nueva Siri es funcional, útil y representa una mejora sustancial respecto de la versión anterior. Sin embargo, el avance puede sentirse más como la reparación de un problema que como la presentación de una revolución tecnológica.
La expectativa alrededor de Siri AI se construyó durante años. Mientras Apple demoraba la implementación de sus capacidades, el resto de la industria avanzó hacia sistemas de inteligencia artificial mucho más ambiciosos.
Hoy existen herramientas capaces de desarrollar software, agentes que ejecutan tareas de múltiples pasos y modelos que pueden interactuar con computadoras, razonar, recordar información y producir diferentes tipos de contenido.
Por eso, la nueva Siri llega a un escenario en el que lo que alguna vez habría sido considerado una revolución —un asistente de IA realmente funcional— ya se convirtió en una expectativa básica.
Para quienes no utilizan versiones beta, la nueva Siri estará disponible cuando Apple lance oficialmente iOS 27, algo previsto para septiembre.
La compañía finalmente consiguió que Siri funcione como durante años se esperaba. El desafío ahora es otro: demostrar que puede hacer algo más que ponerse al día con una industria de inteligencia artificial que, durante los años de espera, continuó avanzando.

