Apple pidió a un juez estadounidense que impida temporalmente a OpenAI y a dos exempleados acceder o utilizar información confidencial que, según la compañía, fue apropiada para impulsar la incursión de la empresa de ChatGPT en el negocio del hardware.
La disputa entre Apple y OpenAI escaló a una nueva instancia judicial. El fabricante del iPhone solicitó a un juez estadounidense una orden judicial preliminar para impedir que OpenAI y dos exempleados que ahora trabajan para la compañía accedan, adquieran, utilicen o divulguen información que Apple considera confidencial y vinculada a sus secretos comerciales.
La presentación judicial se produce después de que Apple demandara el mes pasado a OpenAI y a dos de sus exempleados, a quienes acusa de apropiarse indebidamente de secretos comerciales para beneficiar los planes de hardware de la compañía propietaria de ChatGPT.
La ofensiva judicial de Apple incluye además una solicitud para acelerar el proceso de descubrimiento de pruebas. La empresa pretende obtener documentos relacionados con el supuesto acceso de los demandados a información confidencial y secretos comerciales.
En ese marco, Apple pidió que sean citados a declarar Chang Liu y Tang Yew Tan, los dos exempleados mencionados en la demanda, además de Yu-Ting Peng, empleado de OpenAI, y otro trabajador de OpenAI cuya identidad no fue revelada y que anteriormente trabajó para Apple.
Liu es un antiguo ingeniero eléctrico sénior de sistemas de Apple, mientras que Tan ocupó el cargo de vicepresidente de diseño de productos de Apple para iPhone y Apple Watch.
Apple también solicitó declaraciones juradas de representantes corporativos de OpenAI y de io Products, el brazo comercial de OpenAI que figura como demandado en el proceso.
Apple reclama una medida urgente
En los documentos presentados ante el tribunal, Apple sostuvo que necesita una protección judicial inmediata. “Apple sufrirá un daño irreparable si no se concede una orden judicial preliminar”, afirmó la compañía.
OpenAI rechazó las acusaciones y cuestionó la necesidad de la medida solicitada por Apple.
“La solicitud de Apple de una medida cautelar preliminar se basa en información falsa y es completamente innecesaria porque no tenemos ni queremos ninguno de sus secretos comerciales”, respondió OpenAI en una publicación de blog difundida el lunes por la noche.
La demanda fue presentada ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de California y representa una nueva fuente de tensión entre dos compañías que mantienen una relación estratégica, pero que también compiten por posiciones centrales en el futuro de la inteligencia artificial.
La batalla por el hardware de IA
El conflicto judicial adquiere una dimensión mayor porque involucra uno de los próximos grandes mercados de la inteligencia artificial: los dispositivos de consumo diseñados alrededor de modelos de IA.
Según el planteo presentado ante la Justicia, OpenAI busca avanzar en hardware propio. La disputa podría involucrar dispositivos capaces de modificar la relación tradicional entre consumidores, aplicaciones y sistemas operativos.
Los dispositivos basados en IA podrían, si tienen éxito, reducir la dependencia de las interfaces tradicionales y modificar la forma en que los consumidores interactúan con la tecnología. Para Apple, esto representa una cuestión particularmente sensible debido al peso del iPhone dentro de su negocio.
El texto señala que analistas creen que OpenAI está trabajando en un teléfono u otro dispositivo propio, aunque no aporta mayores detalles sobre ese supuesto desarrollo.
La presentación judicial de Apple también llega después de que OpenAI lograra desestimar un desafío legal iniciado por xAI, la compañía de inteligencia artificial fundada por Elon Musk.
La disputa entre Apple y OpenAI, por lo tanto, trasciende la acusación específica sobre secretos comerciales. El proceso judicial abre una nueva batalla entre dos gigantes tecnológicos por el control de una eventual próxima generación de dispositivos de inteligencia artificial, en un mercado que podría redefinir la relación entre los usuarios y sus equipos electrónicos.

