La tecnología desarrollada y evaluada por investigadores de Imperial College London analiza electrocardiogramas en tiempo real, identifica pacientes con alto riesgo de insuficiencia cardíaca y enfermedades valvulares y podría reducir meses de espera para acceder a estudios especializados.
La inteligencia artificial continúa ganando terreno en uno de los campos donde su impacto puede ser más significativo: la detección temprana de enfermedades. Ahora, un equipo de investigadores presentó una herramienta de IA capaz de identificar signos de enfermedades cardíacas en menos de dos segundos, a partir de un electrocardiograma convencional.
La tecnología fue presentada ante miles de especialistas durante el congreso anual de la European Society of Cardiology, realizado en Múnich, y podría convertirse en una herramienta para acelerar la identificación de pacientes que necesitan atención y estudios cardíacos urgentes.
El sistema fue entrenado con información procedente de millones de pacientes y analiza un electrocardiograma, o ECG, para extraer señales que normalmente no pueden ser detectadas por el ojo humano.
El electrocardiograma registra la actividad eléctrica del corazón, incluida su frecuencia y ritmo, y ha sido una herramienta fundamental para diagnosticar infartos y alteraciones del ritmo cardíaco durante aproximadamente un siglo.
Sin embargo, el ECG tradicional no permite detectar directamente enfermedades cardíacas como la insuficiencia cardíaca o los problemas en las válvulas del corazón. Para ello suele ser necesario realizar un ecocardiograma, un estudio por ultrasonido que, en muchos sistemas de salud, puede implicar meses de espera.
La nueva herramienta busca cambiar esa dinámica.
En un ensayo realizado con 67.000 pacientes en Estados Unidos, la IA logró identificar hasta el 81% de las personas con insuficiencia cardíaca y hasta el 90% de quienes padecían enfermedades de las válvulas cardíacas.
La tecnología no puede utilizarse por sí sola para diagnosticar definitivamente o descartar estas patologías. Sin embargo, puede ofrecer una señal muy sólida sobre qué pacientes tienen una mayor probabilidad de padecerlas.
Esto permitiría que las personas consideradas de alto riesgo fueran derivadas con mayor rapidez a un ecocardiograma, evitando esperar durante meses en las listas habituales y facilitando un diagnóstico y tratamiento más temprano.
La doctora Sonya Babu-Narayan, cardióloga consultora y directora clínica de la British Heart Foundation (BHF), organización que financió el ensayo, destacó la velocidad con la que funciona el sistema.
“Es emocionante ver que la IA ahora puede ofrecer una lectura de un ECG en lo que parece ser un abrir y cerrar de ojos”, afirmó Babu-Narayan.
La especialista advirtió que la tecnología no detectará a todas las personas con una enfermedad cardíaca, pero consideró que puede ser una herramienta especialmente útil para identificar a quienes necesitan atención prioritaria.
“Tecnologías como el ECG con IA utilizado en esta investigación, que tienen el potencial de identificar tempranamente a pacientes de alto riesgo, no detectarán a todas las personas con una enfermedad cardíaca. Pero podrían ser una solución para acelerar la atención de los pacientes con mayor probabilidad de tener una anomalía cardíaca”, explicó.
Y agregó: “Cuando se trata del corazón, un diagnóstico y tratamiento más temprano salva vidas y mejora la calidad de vida”.
El proyecto fue analizado por investigadores de Imperial College London. El profesor Fu Siong Ng, profesor de Cardiología de esa institución, destacó que muchos pacientes deben esperar varios meses para acceder a una ecografía cardíaca después de recibir una derivación médica.
“Esto hace especialmente emocionante que nuestra tecnología pueda identificar a los pacientes con mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y enfermedad de las válvulas del corazón, para que puedan ser priorizados para realizarse estudios de forma más rápida y urgente”, señaló Ng.
Una de las aplicaciones más interesantes del sistema podría ser detectar enfermedades que ni siquiera estaban siendo buscadas inicialmente.
Según explicó Ng, el modelo podría analizar electrocardiogramas realizados por otros motivos y detectar señales compatibles con insuficiencia cardíaca o enfermedades valvulares en pacientes que todavía no presentan un diagnóstico.
“Otra aplicación potencial de este modelo de IA es diagnosticar de manera oportunista la insuficiencia cardíaca y las enfermedades de las válvulas del corazón en personas en las que estas condiciones no son sospechadas”, explicó.
El doctor Ahmed El-Medany, investigador clínico de la British Heart Foundation y responsable del análisis realizado en Imperial College London, definió a la tecnología como una “IA superhumana”.
El próximo desafío, según el investigador, será desarrollar lectores de electrocardiogramas portátiles impulsados por inteligencia artificial que puedan ser utilizados directamente por profesionales de la salud.
El alcance potencial es enorme. Los ECG son uno de los estudios más frecuentes de la medicina y se realizan alrededor de 1.000 millones de veces por año en todo el mundo.
Si la IA logra convertir ese enorme volumen de información disponible en una herramienta de detección temprana, podría ayudar a identificar pacientes de alto riesgo mucho antes de que su condición se vuelva grave.
La presentación en Múnich también mostró otras aplicaciones emergentes de la inteligencia artificial en diagnóstico médico. Investigadores de la University of Tokyo y del Institute of Science Tokyo informaron que sistemas de IA pueden analizar videos faciales de apenas cinco segundos para detectar rápidamente casos no diagnosticados de hipertensión arterial y diabetes tipo 2.
La carrera por llevar la inteligencia artificial desde los laboratorios hacia las herramientas médicas cotidianas parece acelerarse. Y, en el caso del corazón, un análisis que hasta ahora dependía de estudios adicionales podría comenzar con algo tan habitual como un electrocardiograma y una IA capaz de encontrar, en menos de dos segundos, señales que el ojo humano no puede ver.

