Rentosertib, desarrollado por Insilico Medicine, redujo indicadores de edad biológica en 42 participantes durante un ensayo de 12 semanas. El resultado abre una posibilidad para la medicina desarrollada con IA, aunque los llamados “relojes de envejecimiento” todavía generan debate científico.
Un fármaco desarrollado con inteligencia artificial mostró señales iniciales de que podría modificar algunos indicadores asociados al envejecimiento biológico. El protagonista del estudio es rentosertib, un medicamento desarrollado por Insilico Medicine, compañía especializada en descubrimiento y desarrollo de fármacos mediante inteligencia artificial.
Los resultados fueron publicados en Nature Biotechnology y se basan en un estudio realizado sobre 42 participantes durante un período de 12 semanas. Según los investigadores, quienes recibieron rentosertib registraron una reducción de su edad biológica medida mediante diferentes herramientas conocidas como “relojes de envejecimiento”, mientras que en los participantes que recibieron placebo o no recibieron tratamiento la edad biológica aumentó o permaneció sin cambios.
Insilico Medicine desarrolló rentosertib con el objetivo inicial de tratar a pacientes que padecen enfermedades pulmonares crónicas, pero también planteó desde el comienzo la posibilidad de que el medicamento pudiera contribuir a extender la expectativa de vida.
Para evaluar sus efectos, la compañía utilizó seis relojes de envejecimiento diferentes. El desplazamiento observado en los seis llevó a los investigadores a concluir que “el fármaco puede modular dimensiones complementarias del envejecimiento biológico”.
Qué son los relojes de envejecimiento
Los denominados relojes de envejecimiento buscan transformar diferentes mediciones biológicas en una estimación de la “edad” de una persona que refleje su estado general de salud.
Algunos de estos modelos utilizan inteligencia artificial para analizar grandes cantidades de información, como biomarcadores presentes en la sangre, parámetros fisiológicos y evaluaciones psicológicas. El objetivo es obtener una medición que pueda relacionarse con la morbilidad y la mortalidad.
Las primeras versiones de estos relojes, desarrolladas hace más de una década, se concentraron en la metilación, un proceso que permite observar determinados cambios químicos en el ADN. Los modelos más recientes también incorporaron la proteómica, que analiza las proteínas presentes en la sangre.
Un estudio publicado en 2024, citado en el material, encontró que las proteínas sanguíneas podían utilizarse para determinar si una persona presentaba un mayor riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la edad.
Sin embargo, la utilidad de estas mediciones continúa siendo objeto de debate. Existen diferentes tipos de relojes de envejecimiento y cada uno utiliza metodologías distintas. Aunque algunos investigadores consideran que pueden convertirse en herramientas útiles, todavía no existe una medición universalmente aceptada que pueda funcionar como un indicador definitivo de la edad biológica.
Un resultado prometedor, pero todavía preliminar
La diferencia entre modificar un indicador biológico y demostrar que una persona envejece más lentamente es central en los resultados de Insilico Medicine.
Los científicos han trabajado para mejorar la precisión de los relojes de envejecimiento y convertirlos en herramientas útiles para la investigación. Pero todavía existe incertidumbre sobre hasta qué punto una modificación en estos indicadores representa una mejora real y significativa para la salud.
El propio debate científico también incluye advertencias sobre una posible interpretación equivocada de estas métricas. Algunos médicos sostienen que concentrarse excesivamente en determinados indicadores podría llevar a buscar intervenciones destinadas a reducir una señal de envejecimiento que, en realidad, cumple una función relacionada con la reparación del organismo.
Por eso, los resultados obtenidos con rentosertib no significan que Insilico Medicine haya desarrollado una “cura” contra el envejecimiento.
El estudio representa, por ahora, una señal inicial: en 42 personas y después de 12 semanas, el medicamento produjo cambios en seis relojes de envejecimiento, mientras que el placebo o la ausencia de tratamiento no generaron el mismo comportamiento.
Para demostrar que rentosertib puede realmente ralentizar el proceso de envejecimiento y convertirse en un tratamiento aprobado, todavía serán necesarios nuevos ensayos clínicos y un largo proceso de evaluación regulatoria.
La posibilidad de desarrollar medicamentos capaces de evitar que el organismo sucumba a los efectos del envejecimiento sería, de confirmarse, un avance médico de enorme magnitud. Pero el resultado presentado por Insilico Medicine todavía se encuentra en una etapa temprana y queda un largo camino por recorrer antes de que esa posibilidad pueda convertirse en una realidad clínica.

