Amazon impidió que Muse, el nuevo agente de inteligencia artificial de Meta, compre productos en su plataforma en nombre de los usuarios. La compañía cuestiona que el sistema acceda a su sitio sin autorización y advierte sobre riesgos de seguridad, credenciales y control de la relación con los clientes.
Amazon decidió cerrar el acceso de Muse, el nuevo agente personal de inteligencia artificial de Meta, a las compras dentro de Amazon.com, en un enfrentamiento que expone uno de los principales desafíos del llamado comercio agéntico: qué sucede cuando una IA comienza a navegar, elegir productos y realizar operaciones en nombre de una persona.
La decisión fue comunicada después de que Amazon intentara, sin éxito, que Meta excluyera voluntariamente a su plataforma de la experiencia de Muse. Según Amazon, nunca autorizó el acceso del agente, no fue informada previamente de que Muse utilizaría su sitio y, además, el sistema no se identifica como un agente de inteligencia artificial mientras navega.
Los usuarios que intentan utilizar Muse para comprar en Amazon comenzaron a encontrarse con un mensaje que advierte: “El acceso continuado por parte de un agente de IA no autorizado viola las Condiciones de Uso de Amazon, que nuestros clientes han aceptado”.
Un portavoz de Amazon sostuvo que “las aplicaciones de terceros que ofrecen realizar compras en nombre de los clientes de otras empresas deberían operar abiertamente y respetar las decisiones de los proveedores de servicios sobre si desean o no participar”.
Meta no había respondido públicamente al planteo al momento de la publicación original.
El choque entre dos gigantes que también son socios
El conflicto resulta particularmente relevante porque Amazon y Meta mantienen relaciones comerciales en otros ámbitos. Los productos de Amazon pueden comprarse dentro de Facebook e Instagram desde 2023 y, en abril de 2026, Meta firmó un acuerdo de varios miles de millones de dólares para utilizar procesadores Graviton de Amazon en cargas de trabajo de inteligencia artificial agéntica.
Ahora, sin embargo, ambas compañías chocan por el control de la experiencia de compra.
Amazon sostiene que Muse puede acceder a páginas de las cuentas de los usuarios y a su historial de pedidos cuando estos se lo solicitan. Debido a que el agente no se identifica ante Amazon, la compañía considera que existe un tercero no declarado que se desplaza dentro de las cuentas, procesa transacciones y maneja información sensible sin conocimiento ni consentimiento del operador de la plataforma.
La empresa también cuestiona el manejo de las credenciales. Meta, por su parte, había asegurado al presentar Muse que el sistema “no tiene visibilidad de las contraseñas ni de los métodos de pago” de los usuarios. Según la compañía, las credenciales que comparte una persona se almacenan de forma segura para que Muse pueda utilizarlas sin verlas, incluso cuando se trata de contraseñas introducidas directamente por el usuario en el navegador.
Amazon afirma que los agentes que operan de manera abierta contribuyen a mantener una experiencia de compra segura y confiable. Como referencia, menciona servicios de delivery y restaurantes, o agencias de viajes y aerolíneas, donde existe una relación explícita entre las partes.
“Las aplicaciones agénticas de terceros como Muse tienen las mismas obligaciones, y hemos solicitado a Meta que elimine Amazon de la experiencia”, afirmó el portavoz de Amazon.
Muse busca convertirse en intermediario de las compras
Meta lanzó Muse el 8 de septiembre de 2026 como un agente capaz de ejecutar tareas de múltiples pasos, en lugar de limitarse a responder preguntas. El sistema puede conectarse con servicios de correo electrónico, calendario, pagos, restaurantes y compras.
Está disponible de forma gratuita, con planes pagos, en iOS, Android, muse.ai y WhatsApp.
Meta sostiene que Muse funciona dentro de una máquina virtual segura y cuenta con su propio navegador. Además, consulta al usuario antes de realizar acciones sensibles, como enviar un correo electrónico o efectuar una compra. Un segundo agente de monitoreo, denominado Sentinel, debe aprobar cualquier acción que Muse envíe a internet.
El mecanismo que ahora genera el enfrentamiento con Amazon es particularmente importante: si un servicio dispone de una API pública, Muse puede conectarse utilizando las credenciales proporcionadas por el usuario. Si no existe una API, Meta explica que el agente “puede utilizar el servicio mediante un navegador como lo haría usted”.
El producto ganó rápidamente visibilidad. Una semana después de su lanzamiento se convirtió en la aplicación gratuita número 1 de la App Store de Apple en Estados Unidos, por delante de ChatGPT. Los primeros usuarios ya describieron experiencias que incluyen modificar una póliza de seguro, buscar códigos de descuento durante una compra y cargar un carrito de supermercado online.
Amazon también quiere controlar el comercio agéntico
El enfrentamiento con Meta forma parte de una estrategia más amplia de Amazon para limitar el acceso de agentes externos a su plataforma.
Durante el último año, la compañía inició acciones contra Perplexity por su navegador Comet y también buscó bloquear agentes de compras vinculados con Google y OpenAI.
La disputa con Perplexity adquirió además una dimensión judicial. Amazon obtuvo una medida cautelar preliminar en marzo de 2026, pero el 4 de agosto la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito la dejó sin efecto al considerar que era el usuario, y no la compañía de IA, quien accedía a los sistemas de Amazon a efectos de la legislación federal estadounidense contra el acceso informático no autorizado.
El 10 de septiembre, el tribunal rechazó una solicitud de Amazon para revisar nuevamente el caso. Sin embargo, dejó abierta una posible vía basada en contratos y condiciones de servicio. Precisamente, el mensaje que ahora aparece frente a los usuarios de Muse no acusa al agente de hackear Amazon: invoca directamente las Condiciones de Uso de la compañía.
El incentivo económico para Amazon también es considerable. Además de administrar uno de los mayores mercados de comercio electrónico del mundo, la compañía generó más de U$S 68.000 millones en ingresos publicitarios durante el último año. Ese negocio depende, en buena medida, de que los consumidores recorran sus páginas, descubran productos y vean publicidad.
Amazon lanzó en mayo su propio agente, Alexa for Shopping, que investiga productos y realiza recomendaciones. También cuenta con Buy for Me, una función que busca productos en sitios de marcas externas y puede realizar compras allí. Amazon destaca que este sistema se identifica ante las empresas y permite que las marcas opten por no participar.
El conflicto con Muse plantea así una cuestión que excede a Amazon y Meta: si los agentes de IA se convierten en los nuevos intermediarios del comercio electrónico, las grandes plataformas deberán decidir si permiten que esas herramientas controlen la navegación, la selección y la compra, o si intentan mantener bajo su propia órbita la relación con el consumidor.

