Meta busca captar hasta U$S 25.000 millones en deuda para financiar su expansión en inteligencia artificial

La compañía de Mark Zuckerberg prepara una emisión de bonos que podría alcanzar los U$S 25.000 millones, en un contexto de inversiones crecientes en infraestructura, modelos y servicios de IA. La operación llega después de que S&P Global Ratings modificara su perspectiva crediticia a negativa y de que Meta anticipara un plan de financiamiento de U$S 95.000 millones.

Meta vuelve a los mercados internacionales de deuda con una operación de gran escala. La compañía propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp busca captar entre U$S 20.000 millones y U$S 25.000 millones mediante una emisión de bonos prevista para el martes, con el objetivo de respaldar el fuerte crecimiento de sus inversiones en infraestructura de inteligencia artificial, desarrollo de modelos y nuevos servicios.

Según personas familiarizadas con la operación citadas por CNBC, que pidieron mantener el anonimato porque los detalles todavía son privados, aproximadamente dos tercios de la emisión estarán denominados en dólares estadounidenses y el tercio restante en euros. La fijación definitiva de los precios de los bonos estaba prevista para la tarde del martes.

Meta no realizó comentarios sobre la operación. Bloomberg News había informado previamente sobre los planes de la compañía para concretar esta emisión internacional.

La decisión se produce en un momento en el que el gasto de capital de la empresa de Mark Zuckerberg aumenta de manera significativa. La construcción de infraestructura para IA y el desarrollo de modelos y servicios requieren inversiones cada vez mayores, mientras los indicadores financieros comienzan a reflejar el impacto de ese desembolso.

Una inversión en IA que presiona las cuentas de Meta

En su último reporte de resultados trimestrales, correspondiente al tercer trimestre de 2026, Meta informó que espera cerrar el año con inversiones de capital de entre U$S 135.000 millones y U$S 145.000 millones. El nuevo rango representa un incremento de U$S 5.000 millones en el extremo inferior respecto de la previsión anterior.

El volumen de inversión también tiene consecuencias sobre la generación de caja. Durante el último trimestre, la compañía registró un flujo de caja libre negativo de U$S 2.120 millones. Meta no está sola en esta situación: Alphabet y Amazon también informaron cifras negativas de flujo de caja libre en sus últimos resultados, en un contexto de fuertes desembolsos para desarrollar sus capacidades de inteligencia artificial.

La presión financiera no pasó inadvertida para las agencias de calificación. El viernes anterior a la operación, S&P Global Ratings modificó la perspectiva de Meta de estable a negativa, aunque mantuvo su calificación crediticia en AA-.

La agencia fundamentó el cambio en la incertidumbre asociada al elevado gasto de capital de la compañía y a la evolución de su flujo de caja libre. La revisión introduce una señal de cautela sobre la capacidad de Meta para sostener su ritmo de inversión sin que eso tenga consecuencias sobre sus indicadores financieros.

Una estrategia de financiamiento de U$S 95.000 millones

La emisión de bonos se suma a un plan de financiamiento mucho más amplio. La semana anterior, Meta había comunicado su intención de captar hasta U$S 95.000 millones para respaldar sus iniciativas de inteligencia artificial.

Ese programa contempla dos instrumentos. En primer lugar, la compañía prevé obtener U$S 35.000 millones mediante ofertas públicas de acciones colocadas a través de entidades financieras. A eso se agregarían otros U$S 60.000 millones mediante un programa at-the-market, que permite vender acciones directamente en el mercado a lo largo del tiempo.

La nueva colocación de deuda también tiene un antecedente cercano: en abril de 2026, Meta ya había conseguido U$S 25.000 millones mediante una emisión de bonos.

La sucesión de operaciones muestra la magnitud de los recursos que la empresa está dispuesta a movilizar para financiar su estrategia de IA. El desafío consiste en sostener inversiones de infraestructura y desarrollo tecnológico que demandan grandes cantidades de capital, sin deteriorar de manera persistente su posición financiera.

En los mercados bursátiles, las acciones de Meta subieron un 2,7% el martes, después de haber retrocedido en 12 de las 14 ruedas anteriores. El movimiento se produjo luego de que octubre terminara como el peor mes para el papel en cuatro años.

La combinación de inversiones crecientes, nuevas emisiones de deuda y búsqueda de capital accionario coloca a Meta ante una de las etapas de mayor exigencia financiera de su apuesta por la inteligencia artificial. La compañía necesita financiar su expansión tecnológica mientras los inversores y las agencias de calificación observan cada vez más de cerca el costo de esa estrategia.

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