Las empresas que lideraron la adopción de inteligencia artificial ahora buscan limitar su uso. El crecimiento explosivo de los agentes de IA y la facturación basada en tokens están disparando los costos y obligando a los directivos a revisar sus presupuestos.
Durante los últimos dos años, las grandes corporaciones compitieron por incorporar inteligencia artificial en prácticamente todas sus operaciones. Sin embargo, una nueva realidad comienza a emerger: el uso masivo de IA está resultando mucho más costoso de lo que muchas compañías habían previsto.
Empresas como Amazon, Walmart, Uber, Cisco y Meta comenzaron a imponer límites de uso, promover modelos más económicos e incluso desalentar algunas prácticas consideradas innecesarias para contener el gasto asociado a la inteligencia artificial.
La situación marca una nueva etapa en la evolución del mercado. Si durante 2024 y 2025 el foco estuvo puesto en la adopción acelerada de herramientas de IA, ahora la prioridad parece ser una sola: justificar el retorno de la inversión.
Los agentes de IA multiplican los costos
El principal desafío surge del crecimiento de los llamados agentes de inteligencia artificial, sistemas capaces de ejecutar tareas complejas de manera autónoma sin intervención humana constante.
A diferencia de los chatbots tradicionales, estos agentes consumen una cantidad mucho mayor de recursos computacionales.
«Los costos de cómputo están empezando a entrar en la mente de los directores financieros y de los directorios. A consumidores y empresas se les enseñó que la IA era barata o gratuita, y definitivamente no es así», explicó Costi Perricos, líder global de inteligencia artificial generativa en Deloitte.
La presión aumentó aún más cuando empresas como OpenAI y Anthropic comenzaron a migrar parte de sus servicios desde esquemas de suscripción fija hacia modelos de facturación basados en tokens, una unidad que mide la cantidad de datos procesados por los modelos.
Ese cambio hizo visible algo que antes permanecía oculto: cada consulta, cada flujo automatizado y cada agente de IA tiene un costo directo.
Uber agotó su presupuesto anual en apenas cuatro meses
Uno de los casos más llamativos es el de Uber.
Según el reporte, la compañía consumió todo su presupuesto de inteligencia artificial para 2026 antes de finalizar abril.
Como consecuencia, implementó límites internos que restringen a sus empleados a un gasto máximo de U$S 1.500 mensuales en tokens para determinadas herramientas de IA.
Andrew Macdonald, presidente y director de operaciones de Uber, reconoció que se está volviendo cada vez más difícil justificar el gasto.
«Es muy difícil trazar una línea directa entre esas métricas y decir: ahora realmente estamos produciendo un 25% más de funcionalidades útiles para los consumidores», señaló recientemente durante un podcast.
Walmart y Amazon también ajustan sus estrategias
Walmart enfrenta un fenómeno similar.
La empresa limitó el uso de su agente interno de IA y estableció topes de consumo de tokens para sus empleados.
Suresh Kumar, director global de tecnología de Walmart, explicó que el uso de la plataforma de programación asistida por IA denominada Code Puppy «realmente se disparó».
«Ahora tenemos la oportunidad de dar un paso atrás», afirmó, mientras la compañía analiza qué herramientas son realmente necesarias para cada tarea.
Amazon también modificó su enfoque. La empresa advirtió recientemente a sus empleados que dejaran de utilizar inteligencia artificial «simplemente por usar inteligencia artificial», luego de detectar que algunos equipos desplegaban agentes únicamente para mejorar su posición en rankings internos de adopción tecnológica.
Meta tomó medidas similares durante abril.
«Creamos un monstruo»
Las compañías más pequeñas tampoco están exentas del problema.
La firma de software Workato, con 1.300 empleados, experimentó un crecimiento explosivo en el uso de agentes de IA durante el último año.
Sin embargo, cuando Anthropic modificó su esquema de precios en mayo y comenzó a cobrar por tokens, la factura se disparó.
«Nuestro gasto aumentó siete veces el primer día y pensé: ‘Oh, mierda, creamos un monstruo'», reconoció Carter Busse, director de información de Workato.
Según el ejecutivo, los proveedores de modelos de lenguaje estuvieron subsidiando gran parte del uso corporativo durante los primeros años de expansión de la IA.
Ahora, con los nuevos esquemas de precios, las empresas deben afrontar los costos reales de esa utilización masiva.
Un desafío para OpenAI y Anthropic
Esta nueva preocupación por los costos podría transformarse en un desafío para los principales laboratorios de inteligencia artificial del mundo.
OpenAI y Anthropic, que planean salir a bolsa con valoraciones cercanas al billón de dólares, dependen de que el consumo corporativo continúe creciendo a gran velocidad.
Sin embargo, cada vez más clientes buscan optimizar gastos utilizando modelos más económicos o incluso alternativas de código abierto que pueden ejecutarse localmente en servidores propios.
Mientras tanto, los analistas de Goldman Sachs estiman que el uso de agentes de IA provocará un incremento de 24 veces en el consumo de tokens hacia 2030, lo que podría agravar la escasez global de chips durante los próximos 12 a 18 meses.
Paradójicamente, el éxito de la inteligencia artificial está generando uno de sus mayores desafíos económicos. Las empresas siguen convencidas del potencial transformador de la tecnología, pero ahora deben demostrar que cada token consumido realmente aporta valor al negocio.
La era de la adopción sin límites parece haber terminado. Comienza la etapa en la que la inteligencia artificial deberá demostrar que puede ser rentable.

