La autoridad reguladora de energía de Estados Unidos ordenó acelerar las conexiones de centros de datos a la red eléctrica. La medida busca sostener el auge de la inteligencia artificial, pero no resuelve el principal problema: la falta de capacidad de generación.
La carrera global por liderar la inteligencia artificial acaba de sumar un nuevo capítulo. La Comisión Federal Reguladora de Energía de Estados Unidos (FERC, por sus siglas en inglés) ordenó a los principales operadores de redes eléctricas del país acelerar el proceso de conexión para centros de datos y otros grandes consumidores de electricidad, una decisión que podría redefinir el ritmo de expansión de la infraestructura de IA en los próximos años.
La medida, aprobada por unanimidad por los comisionados del organismo, obliga a seis grandes operadores regionales de la red eléctrica estadounidense a garantizar que los centros de datos puedan conectarse al sistema de transmisión «de manera oportuna y ordenada».
En la práctica, la decisión crea una suerte de «vía rápida» para las instalaciones que alimentarán la próxima generación de servicios basados en inteligencia artificial.
La IA pone bajo presión a la red eléctrica
El crecimiento explosivo de la inteligencia artificial generativa está impulsando una demanda inédita de energía. Según las proyecciones citadas por diversos operadores del sector, el consumo eléctrico asociado a centros de datos podría casi triplicarse hacia 2035.
Este escenario tomó por sorpresa a muchas compañías eléctricas y operadores de red que durante las últimas dos décadas convivieron con un crecimiento prácticamente nulo de la demanda.
El problema es que no solo los centros de datos tienen dificultades para conectarse a la red. También las nuevas centrales eléctricas enfrentan largos retrasos burocráticos.
A finales de 2023, las solicitudes de conexión de nuevas plantas de generación ya superaban la capacidad total instalada existente en Estados Unidos. En otras palabras, la fila para ingresar a la red era más grande que la propia red disponible.
Como consecuencia, numerosas empresas tecnológicas comenzaron a desarrollar sistemas de generación propios dentro de sus instalaciones —conocidos como soluciones «behind-the-meter»— pese a que suelen ser alternativas más costosas y complejas de implementar.
Nuevas tecnologías para modernizar la infraestructura
La resolución de FERC no solo busca acelerar las conexiones tradicionales. El organismo también abrió la puerta a nuevas tecnologías eléctricas.
La comisión instruyó a los operadores a considerar el uso de «tecnologías alternativas de transmisión», una categoría que podría incluir transformadores de estado sólido, líneas superconductoras y otras innovaciones destinadas a aumentar la capacidad y eficiencia de la red.
Además, los operadores tendrán ahora un plazo de 30 días para presentar informes detallando cuánta capacidad de generación disponible poseen y 60 días para revisar o justificar las tarifas eléctricas aplicadas en sus regiones.
Sin embargo, la orden no aborda el principal cuello de botella: la insuficiente capacidad de generación eléctrica.
El costo energético de la revolución de la IA
Las tensiones sobre la infraestructura energética ya comenzaron a impactar sobre los precios.
De acuerdo con datos citados por Bloomberg, los precios mayoristas de la electricidad aumentaron hasta un 267% en algunas regiones estadounidenses respecto de hace cinco años.
La situación resulta especialmente delicada para operadores como PJM, el mayor administrador de red eléctrica de Estados Unidos, que atraviesa fuertes tensiones internas y enfrenta amenazas de abandono por parte de importantes empresas de servicios públicos.
El entonces secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, había advertido en octubre pasado que las demoras en la conexión de centros de datos amenazaban directamente la competitividad del país en inteligencia artificial.
La política energética de Trump redefine el mapa
Mientras Washington busca acelerar el despliegue de infraestructura para IA, la administración del presidente Donald Trump también está modificando profundamente la matriz energética estadounidense.
Esta semana, el gobierno anunció que pagará U$S 765 millones a la desarrolladora energética Invenergy para cancelar proyectos eólicos marinos frente a las costas de California, Maine y Nueva York.
La compañía destinará esos fondos al desarrollo de centrales de gas natural en el Medio Oeste y proyectos geotérmicos en el oeste del país.
Uno de los parques eólicos cancelados tenía una capacidad proyectada de 2,4 gigavatios, suficiente para abastecer aproximadamente a 1,8 millones de hogares en momentos de máxima generación.
Con esta última decisión, la administración Trump ya desembolsó alrededor de U$S 2.600 millones para desactivar proyectos eólicos offshore.
El mensaje parece claro: en la nueva carrera global por la inteligencia artificial, garantizar energía abundante y disponible rápidamente se ha convertido en una prioridad estratégica tan importante como desarrollar modelos cada vez más avanzados.

