La compañía de Elon Musk suministrará capacidad de cómputo basada en chips Nvidia GB300 a Reflection AI hasta 2029. El acuerdo consolida a SpaceX como un nuevo actor clave en el negocio global de infraestructura para inteligencia artificial.
SpaceX continúa profundizando su apuesta por la inteligencia artificial y acaba de cerrar uno de los acuerdos más importantes del sector de infraestructura de cómputo. La compañía de Elon Musk firmó un contrato con la startup Reflection AI para proveerle acceso a los chips Nvidia GB300 alojados en su centro de datos Colossus 2, una operación que podría alcanzar un valor total de hasta U$S 6.300 millones.
Según la información difundida, Reflection AI comenzará a pagar a SpaceX U$S 150 millones mensuales a partir del 1 de julio de 2026. Si el contrato se mantiene vigente hasta 2029, el monto acumulado ascenderá aproximadamente a U$S 6.300 millones.
El acuerdo contempla además una cláusula de salida que permite a cualquiera de las dos compañías rescindir el contrato con un preaviso de 90 días una vez transcurridos los primeros tres meses de vigencia.
Colossus se transforma en una plataforma comercial
La operación representa un paso estratégico para SpaceX, que está utilizando la enorme infraestructura de Colossus no sólo para desarrollar y operar Grok, el chatbot de inteligencia artificial impulsado por Elon Musk, sino también para comercializar capacidad de procesamiento a terceros.
Inicialmente concebido para alimentar las necesidades computacionales de Grok y competir directamente con plataformas como ChatGPT, Colossus se está convirtiendo en un negocio independiente centrado en la venta de capacidad de cómputo para modelos de inteligencia artificial de frontera.
Reflection AI se suma así a una cartera de clientes que ya incluye acuerdos relacionados con capacidad computacional con empresas como Google, Anthropic y Cursor. De hecho, SpaceX también se encuentra en proceso de adquirir Cursor, reforzando aún más su presencia en el ecosistema de software impulsado por IA.
La apuesta por la inteligencia artificial abierta
La incorporación de Reflection AI tiene una dimensión estratégica adicional. La startup, valuada recientemente en U$S 25.000 millones, busca desarrollar modelos abiertos de inteligencia artificial capaces de competir con los sistemas de frontera creados por OpenAI, Anthropic y Google.
El acuerdo llega en un momento particularmente sensible para la industria. La decisión reciente de Anthropic de restringir el acceso a algunos de sus modelos más avanzados, entre ellos Fable y Mythos, reavivó el debate sobre los riesgos de depender exclusivamente de proveedores de modelos cerrados.
Desde Reflection consideran que estos acontecimientos fortalecen la necesidad de desarrollar alternativas abiertas que puedan ser inspeccionadas, modificadas y ejecutadas con mayor control por gobiernos y empresas.
«Los acontecimientos recientes ponen de manifiesto la importancia del código abierto para el ecosistema de IA, ya que cada vez más países y empresas reconocen los riesgos y costos asociados con depender exclusivamente de modelos cerrados», afirmó un portavoz de Reflection en un comunicado.
La compañía señaló además que el acuerdo con SpaceX le permitirá ampliar significativamente su capacidad computacional y acelerar el desarrollo de lo que denomina «inteligencia abierta estadounidense».
El cómputo, la nueva moneda estratégica de la IA
Aunque Reflection todavía no lanzó públicamente un modelo abierto de frontera, la empresa viene ganando protagonismo en ámbitos gubernamentales y de seguridad nacional. Actualmente participa en iniciativas vinculadas al Departamento de Energía de Estados Unidos, incluyendo la denominada Genesis Mission, y forma parte de proyectos más amplios impulsados por el Pentágono.
Para SpaceX, el acuerdo confirma que la capacidad de cómputo se ha convertido en uno de los activos más estratégicos de la carrera global por la inteligencia artificial.
El acceso a chips avanzados de Nvidia sigue siendo una de las principales limitaciones para las empresas que buscan entrenar y operar modelos de IA de última generación. Al abrir Colossus a clientes externos, SpaceX comienza a posicionarse junto a los grandes proveedores de nube e infraestructura tecnológica que compiten por ofrecer capacidad de procesamiento basada en GPU.
Además, la operación ofrece a la compañía de Elon Musk un nuevo argumento para convencer a inversores de que puede expandirse más allá de los cohetes y Starlink hacia negocios vinculados con centros de datos, servicios de cómputo e inteligencia artificial.
En una industria donde el acceso a infraestructura de alto rendimiento es cada vez más escaso, SpaceX parece decidida a convertir sus centros de datos en una nueva fuente multimillonaria de ingresos.

