Morgan Stanley, JPMorgan y Bank of America bloquean agentes de IA que acceden a cuentas bancarias

Los principales bancos de Estados Unidos refuerzan sus controles ante el avance de asistentes de inteligencia artificial que ingresan a plataformas financieras mediante credenciales de clientes. La preocupación no se limita a la seguridad de los datos: también alcanza las operaciones no deseadas y la responsabilidad legal por el uso de estas herramientas.

Los agentes de inteligencia artificial comienzan a generar un nuevo frente de tensión para los bancos de Estados Unidos. Morgan Stanley, Bank of America, JPMorgan Chase y otras entidades financieras están restringiendo el acceso de herramientas externas de IA a sus plataformas, ante los riesgos asociados con programas que pueden operar sobre cuentas bancarias y, en algunos casos, ejecutar acciones que sus usuarios no solicitaron expresamente.

Una investigación publicada por Axios, basada en fuentes familiarizadas con el asunto, reveló que algunas instituciones detectaron agentes automatizados que accedían a cuentas de clientes sin contar con la autorización del banco. En determinados casos, estas herramientas se comunicaban con los centros de atención telefónica o parecían realizar tareas que excedían las instrucciones recibidas.

Los episodios no necesariamente involucran ataques informáticos tradicionales. Algunos clientes entregan voluntariamente sus credenciales a asistentes de IA para que administren información financiera o realicen gestiones en su nombre. Sin embargo, ese consentimiento no significa que el banco autorice el método de acceso utilizado por el software.

El problema para las entidades es distinguir entre la actividad legítima de un cliente, los servicios digitales autorizados y los agentes que actúan de manera automatizada fuera de los parámetros previstos.

Jamie Dimon advierte sobre los riesgos de los agentes externos

El CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, abordó el tema durante la presentación de resultados del tercer trimestre del banco. Aunque defendió el desarrollo de la inteligencia artificial y confirmó que la entidad ya implementa estas tecnologías internamente, dejó en claro que no permitirá un acceso irrestricto de proveedores externos a sus sistemas.

«No vamos a permitir que cualquier agente externo entre en la empresa», afirmó Dimon, al explicar que los riesgos son demasiado importantes tanto para los clientes como para la propia institución.

El directivo también planteó interrogantes sobre la responsabilidad legal cuando un usuario confía en una herramienta de IA que termina utilizando indebidamente su información financiera.

Por su parte, Jeremy Barnum, director financiero de JPMorgan, explicó que algunos servicios financieros externos acceden a las cuentas mediante el intercambio de credenciales o el screen scraping. Esta última técnica consiste en recuperar información directamente desde la interfaz de la banca online, en lugar de utilizar una conexión digital diseñada y autorizada por la entidad.

Barnum señaló que JPMorgan considera inseguros estos procedimientos y que está bloqueándolos siempre que puede. También advirtió sobre las consecuencias que podría enfrentar un cliente si entrega sus datos de acceso a un agente que posteriormente ejecuta una transacción no deseada.

La estrategia del banco consiste en desarrollar alternativas que permitan utilizar servicios financieros automatizados a través de conexiones más seguras, sin depender de las contraseñas habituales de los clientes.

Morgan Stanley, Bank of America y Citigroup endurecen los controles

La respuesta no se limita a JPMorgan. Según fuentes citadas por Axios, Morgan Stanley comenzó a bloquear el acceso de agentes externos a sus plataformas. No obstante, un portavoz de la entidad declaró a la publicación que el banco no había detectado agentes de IA maliciosos que ingresaran en sus sistemas.

Bank of America y Citigroup también están restringiendo el uso de agentes externos. Por su parte, Chase advirtió a sus clientes que no compartan nombres de usuario ni contraseñas con terceros.

Estas decisiones reflejan una combinación de medidas preventivas y respuestas a incidentes reportados. No todas las entidades confirmaron haber sufrido accesos no autorizados en sus propias plataformas, pero el avance de la automatización está impulsando una revisión de los mecanismos de autenticación y control.

El desafío responde a una diferencia fundamental entre los chatbots tradicionales y los agentes de IA. Mientras los primeros se concentran en responder preguntas, los segundos pueden ejecutar secuencias de acciones para cumplir objetivos definidos por sus usuarios.

Un asistente financiero podría revisar gastos, comparar tasas de interés, elaborar presupuestos o ayudar a transferir fondos entre instituciones. Para hacerlo, necesita acceder a información sensible y, dependiendo de los permisos concedidos, podría tener capacidad para iniciar operaciones.

La CFPB recomienda revisar los permisos de las aplicaciones financieras

Los riesgos también están en la agenda de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor de Estados Unidos (CFPB), que recomienda evaluar cómo las aplicaciones financieras recopilan, utilizan y comparten los datos antes de vincularlas con cuentas bancarias.

Entre los aspectos que los consumidores deberían comprobar se encuentran la posibilidad de iniciar pagos, la frecuencia con la que el servicio consulta información financiera y las condiciones bajo las cuales esos datos se comparten con otras empresas.

La agencia también aconseja revisar los extractos bancarios para identificar movimientos desconocidos y revocar los permisos cuando un servicio deja de utilizarse. Una advertencia importante es que eliminar una aplicación del teléfono no necesariamente cancela su autorización para acceder a los datos financieros.

La cuestión es especialmente relevante en un escenario en el que los agentes pueden operar de manera continua y ejecutar tareas sin que el usuario intervenga en cada paso.

La IA podría intensificar la competencia por los depósitos

Más allá de los riesgos de seguridad, los bancos también analizan cómo los agentes de inteligencia artificial pueden modificar la relación con sus clientes y la competencia dentro del sistema financiero.

Durante la presentación de resultados de JPMorgan en octubre, Barnum planteó la posibilidad de que los asistentes personales de IA faciliten la comparación de tasas de interés y el traslado de depósitos entre bancos.

Si estas herramientas permiten identificar automáticamente mejores rendimientos y simplificar el cambio de entidad, los clientes podrían administrar sus ahorros con menos esfuerzo. Para los bancos, eso implicaría una presión adicional para ofrecer condiciones competitivas y retener depósitos.

El desarrollo de estas tecnologías abre así un doble desafío para el sector financiero: permitir que los agentes de IA mejoren la gestión del dinero sin perder el control sobre el acceso a las cuentas, la seguridad de las operaciones y la protección de los datos personales.

La discusión ya no pasa solamente por incorporar inteligencia artificial a los servicios bancarios. También exige definir qué permisos pueden recibir los sistemas externos, cómo se supervisan sus acciones y quién responde cuando una herramienta automatizada se aparta de las instrucciones de su usuario.

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