El presidente de Estados Unidos firmó un decreto que elimina el uso de «IA» en los documentos federales oficiales en favor de «Superinteligencia» (SI). La medida se concretó tras una reunión en la Casa Blanca con ejecutivos como Mark Zuckerberg, Elon Musk, Jensen Huang y Greg Brockman.
En un giro sin precedentes dentro del ecosistema de la tecnología y los negocios, el gobierno de los Estados Unidos ha decidido redefinir oficialmente el vocabulario de la innovación global. El presidente Donald Trump firmó este martes un decreto ejecutivo que sustituye de forma oficial el término «inteligencia artificial» (IA) por el de «superinteligencia» (SI) en todas las comunicaciones y documentos oficiales expedidos por departamentos y agencias federales del país norteamericano.
La decisión del Poder Ejecutivo estadounidense se dio a conocer pocas horas después de que los principales magnates y ejecutivos multimillonarios de la industria se reunieran con el mandatario en la Casa Blanca. Entre los asistentes destacaron Mark Zuckerberg, CEO de Meta; Elon Musk, CEO de SpaceX AI; Jensen Huang, CEO de Nvidia; y Greg Brockman, presidente de OpenAI, entre otros referentes del sector. Tras el encuentro, Trump confirmó que los líderes tecnológicos firmaron un acuerdo «moralmente vinculante» comprometiéndose a establecer cuatro niveles de controles, medidas de seguridad y auditorías internas ante la creciente preocupación por los riesgos de esta tecnología.
Según el decreto publicado por la Casa Blanca, las llamadas «tecnologías extraordinarias» desarrolladas por los gigantes tecnológicos estadounidenses superan con creces las previsiones iniciales de cuando comenzó a utilizarse la denominación «inteligencia artificial». La administración sostuvo que los modelos más avanzados de la actualidad hacen mucho más que imitar o automatizar «aspectos específicos de la inteligencia humana».
A partir de la firma del documento, el Poder Ejecutivo no «reconocerá el uso de la ‘Inteligencia Artificial’ ni de la ‘IA’ en ningún contexto aplicable». El decreto no exigirá la modificación retroactiva de regulaciones, contratos o documentos emitidos con anterioridad, pero otorga un plazo de 60 días al asesor de ciencia y tecnología de la presidencia, Michael Kratsios, para consultar con otros jefes de agencias federales y determinar en qué medida la «superinteligencia» debe sustituir la definición legal vigente.
Un documento informativo difundido por la Casa Blanca justificó la medida argumentando el alcance del nuevo concepto.
«El nombre ‘superinteligencia’ transmite las verdaderas capacidades de las tecnologías que se desarrollan hoy, desbloquea nuevas formas de creatividad humana y permite a los estadounidenses lograr lo que antes era imposible, no simplemente imita o automatiza la inteligencia humana, como implica el término ‘inteligencia artificial’.» — Casa Blanca
El comunicado de la administración también cuestionó la gestión anterior, asegurando que el mandatario procedió a la eliminación de las «políticas de superinteligencia excesivas y perjudiciales de la presidencia de Biden» tras su regreso al cargo.
Por su parte, durante el acto de lanzamiento del sitio web America.gov, el propio Donald Trump explicó de forma directa los motivos detrás del cambio de nomenclatura oficial.
«Cuando se habla de inteligencia artificial, se trata de algo artificial. Esto es inteligencia extrema, inteligencia superior, inteligencia suprema. Pero la palabra ‘súper’ es la mejor de todas y la más sencilla, así que la llamaremos SI, Super Inteligencia. No queremos escuchar hablar de inteligencia artificial porque no es artificial. Es muy poderosa… y se le dará un gran uso.» — Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos
El origen de esta iniciativa se remonta a principios de mes, cuando el mandatario realizó una consulta pública a través de su plataforma Truth Social al considerar que el concepto tradicional resultaba «impreciso y muy poco elocuente». En una primera votación que sumó cerca de 66.000 votos, las opciones de «Inteligencia Superior», «Inteligencia Extrema» e «Inteligencia Suprema» compitieron entre sí, resultando ganadora la primera. Posteriormente, una segunda votación enfrentó a «Inteligencia Superior» contra «Superinteligencia», imponiéndose esta última con el 65% de los votos.
El presidente ya había adelantado la propuesta durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), donde argumentó que la palabra «artificial» remitía a una inteligencia falsa y anunció que la documentación de Estados Unidos cambiaría hacia el término «súper».
El cambio de terminología comenzó a ganar tracción de inmediato entre algunos referentes de la industria presentes en los eventos oficiales. Jensen Huang, CEO de Nvidia, adoptó el nuevo vocabulario durante el lanzamiento del portal oficial estadounidense.
«Antes los llamábamos centros de datos, pero lo que estamos construyendo ahora son verdaderas fábricas de SI, fábricas de superinteligencia.» — Jensen Huang, CEO de Nvidia
De igual manera, Elon Musk difundió en sus redes un video del encuentro en la Casa Blanca acompañado de la palabra «Superinteligencia».
No obstante, la medida generó firmes cuestionamientos en el ámbito legislativo. El senador Mark Warner, demócrata por Virginia y vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, objetó que la respuesta gubernamental ante el avance acelerado de los sistemas tecnológicos se reduzca a una modificación semántica.
«Las empresas que desarrollan los sistemas de IA más potentes nos advierten que la tecnología avanza más rápido que nuestras medidas de seguridad. ¿La respuesta del presidente? Cambiarle el nombre y decirles a las empresas que la desarrollan que se autorregulen. Pero cambiar lo que llamamos inteligencia artificial no resuelve los riesgos muy reales que conllevan los sistemas de IA cada vez más potentes.» — Mark Warner, Senador de Estados Unidos
Con el plazo de 60 días en marcha para adaptar el marco normativo y la adhesión inicial de figuras clave de Silicon Valley, la industria de la tecnología inicia una nueva etapa marcada por el replanteamiento conceptual del desarrollo tecnológico a escala global.

