La expansión de la infraestructura para inteligencia artificial enfrentó un fuerte rechazo en las urnas: 40 de las 41 iniciativas sometidas a votación terminaron en contra de los centros de datos. El resultado eleva el riesgo político para OpenAI, Nvidia, Microsoft, Amazon y otros gigantes tecnológicos que necesitan construir instalaciones de gran escala.
El avance de la inteligencia artificial en Estados Unidos acaba de encontrar un obstáculo que no proviene de la tecnología, la financiación ni la disponibilidad de chips: el rechazo de las comunidades locales. Durante las elecciones de medio término de 2026, los votantes se pronunciaron sobre 41 iniciativas vinculadas con la construcción de centros de datos en 10 estados y, según el análisis de Ballotpedia y los resultados recopilados por CNBC, respaldaron restricciones o rechazaron propuestas favorables al desarrollo en prácticamente todos los casos.
La única excepción fue Harwood, en Dakota del Norte, donde los ciudadanos rechazaron una revisión adicional de proyectos industriales, incluidos los centros de datos. En el resto de las consultas con resultados disponibles, la tendencia fue contraria a la expansión de estas instalaciones.
El resultado representa una señal de alerta para las grandes compañías tecnológicas, que están destinando cientos de miles de millones de dólares a infraestructura para responder a la demanda de capacidad de procesamiento necesaria para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial.
Ohio y Texas, dos escenarios clave para la industria tecnológica
Ohio concentró más de la mitad de las iniciativas sometidas a votación: 21 en total. El estado se convirtió en uno de los principales escenarios del debate sobre los costos y el impacto local de los centros de datos, pese a haber sido elegido por CNBC como el mejor estado de Estados Unidos para hacer negocios en 2026.
La discusión también llegó a las principales competencias electorales. El demócrata Sherrod Brown derrotó al senador republicano Jon Husted, a quien presentó durante la campaña como “el rostro de los centros de datos”. Además, Amy Acton, también demócrata, venció al empresario republicano Vivek Ramaswamy en la elección para gobernador.
Acton había propuesto una moratoria condicionada para los nuevos centros de datos, con dos exigencias centrales: que las compañías cubran el 100% de los costos de los servicios públicos que utilizan y que las obras se realicen exclusivamente con trabajadores sindicalizados.
El resultado puede tener consecuencias para uno de los proyectos de infraestructura de inteligencia artificial más ambiciosos del país. En agosto, OpenAI anunció que había asegurado 8 gigavatios de capacidad de cómputo en el PORTS-Pike Technology Campus, en Ohio, presentado como el mayor campus de centros de datos de IA planificado del mundo.
La primera etapa de construcción está prevista para comenzar este año, mientras que la capacidad se incorporaría progresivamente a partir de 2028, de acuerdo con el sitio web del proyecto.
SoftBank y SB Energy desarrollan el campus en asociación con el Departamento de Energía de Estados Unidos. SoftBank, además, es uno de los principales inversores de OpenAI. Ambas compañías anunciaron este año planes para invertir U$S 1.000 millones en SB Energy.
Nvidia también respalda el proyecto, cuyo costo total podría superar los U$S 500.000 millones. La nueva configuración política de Ohio podría complicar su avance y obligar a sus promotores a responder a mayores exigencias de las comunidades y las autoridades locales.
El rechazo se extiende y convierte a los centros de datos en un tema electoral
Las consultas también se realizaron en California, Florida, Illinois, Kansas, Maine, Nueva Jersey, Nevada y Wisconsin. Según una encuesta de votantes de CNBC, el 56% consideró que los centros de datos fueron un factor crucial o importante al momento de decidir su voto. Los demócratas otorgaron mayor relevancia al tema que los republicanos.
Los candidatos que hicieron campaña a favor de frenar o regular los nuevos proyectos consiguieron victorias en elecciones importantes de Ohio, Wisconsin, Georgia y Texas. Este último estado tiene previsto convertirse en el mayor mercado de centros de datos del mundo para 2030.
En Texas, Gina Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott después de cuestionar la velocidad de expansión de estas instalaciones y acusarlo de priorizar los intereses de la industria tecnológica por encima de las comunidades locales.
La derrota de candidatos republicanos se produjo pese al fuerte desembolso de dinero de Silicon Valley para influir en las elecciones de medio término. Según un análisis de CNBC basado en registros de la Comisión Federal Electoral, 14 de los 20 mayores grupos de donantes respaldaron casi exclusivamente a candidatos republicanos. Los intereses vinculados con las criptomonedas, la inteligencia artificial y las apuestas online aportaron más de U$S 377 millones.
Elon Musk fue el mayor donante individual del ciclo electoral, con un gasto de al menos U$S 474 millones. Casi la mitad de ese monto se destinó a Texas, donde perdió las dos principales contiendas electorales del estado.
El resultado representa una advertencia para las compañías tecnológicas y sus fundadores que trasladaron operaciones desde California hacia Texas buscando un entorno empresarial más favorable. Después de conocerse los resultados, Musk publicó en X: “Los centros de datos en el espacio parecen bastante atractivos ahora”.
Una nueva incertidumbre para las inversiones en inteligencia artificial
El rechazo electoral llega en un momento de creciente presión sobre el negocio de infraestructura de IA. Durante octubre, las acciones de fabricantes de chips, proveedores de servicios de computación en la nube y otras compañías vinculadas con los centros de datos registraron caídas, en medio de las preocupaciones por el aumento de las tasas de interés y el volumen de inversiones comprometidas.
Alphabet, Amazon, Microsoft y Meta destinan cientos de miles de millones de dólares al año a infraestructura para inteligencia artificial, con el objetivo de responder a una demanda que las propias compañías describen como difícil de satisfacer. Según el análisis de CNBC, todas esas empresas, excepto Microsoft, pasaron a registrar flujos de caja negativos en ese proceso.
Ahora, además de los desafíos financieros y tecnológicos, la industria enfrenta un problema político y social. Los proyectos necesitan terrenos, energía, permisos y aceptación de las comunidades en las que se instalan. Las elecciones de 2026 demostraron que esa aceptación no está garantizada.
Para OpenAI, Nvidia, SoftBank y los grandes proveedores de infraestructura, el desafío ya no consiste solamente en conseguir capital y capacidad de cómputo. También deberán convencer a los ciudadanos y a los gobiernos locales de que los beneficios económicos de los centros de datos justifican sus costos y su impacto sobre los recursos de cada comunidad.

